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4 de dic 2017
Aprender a decir que no a las actividades que no podremos asumir y dormir suficiente, son algunas recomendaciones.

Fin de año siempre es intenso. Se acumulan compromisos familiares y sociales, las celebraciones en los colegios, las exigencias aumentan en el trabajo, y mejor ni pensar en los regalos  y en toda la actividad asociada a Navidad y año nuevo. De sólo pensarlo, resulta agotador.

Todos estamos expuestos al estrés de fin de año. Las mujeres profesionales, debido a la gran cantidad de exigencias que tienen en su vida en general y en particular en esta época, pero también los estudiantes, que deben enfrentar los meses del año de mayor estudio. Dentro de este grupo se encuentran los universitarios y los que rinden la PSU, que se ven especialmente exigidos”, explica María Paz Altuzarra, psicóloga de Clínica Universidad de los Andes.

La especialista describe el estrés como un estado de cansancio mental, provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal. Está asociado a diversos trastornos físicos y mentales, los cuales varían caso a caso, pero que en general se pueden clasificar en:

> Emocionales: irritabilidad, nerviosismo, angustia y preocupación, entre otros.

> Cognitivos: pensamientos que tienen relación con que uno no es capaz de realizar las tareas que se le encomiendan.

> Fisiológicos: dolores de cabeza, problemas a la piel mareos, insomnio y cansancio excesivo durante todo el día, incluso al despertarse por la mañana.

Algunas personas, a pesar de que están muy cansadas, empiezan a sufrir de insomnio o tienden a despertarse muy temprano, porque la mente no para y están en la noche pensando todas las cosas que tienen que hacer al otro día y que sienten que no van a alcanzar”, describe María Paz Altuzarra.

La buena noticia es que el estrés se puede prevenir, si se siguen los siguientes consejos:

> Planificar las actividades tanto del día como de estos meses. Visualizar lo que se tiene que hacer, ayuda a jerarquizar, priorizar e identificar aquellas tareas que pueden delegarse o descartarse. La idea es limitar las actividades a las estrictamente necesarias.

> Dormir al menos 8 horas diarias.
 
> Considerar tiempo para el ocio, para actividades agradables que provoquen sensación de bienestar.

> Hacer ejercicio ayuda a despejar la mente y sentirse mejor.
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