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6 de jun 2019
Se trata de una enfermedad desconocida, y muchas veces estigmatizada, que comienza en la adolescencia y se manifiesta con cambios de ánimo, sentimientos de euforia o cuadros depresivos.

Se clasifican entre trastorno bipolar tipo I y II. El primero se caracteriza por episodios de manía, y el segundo, por hipomanía (manía más leve). En los dos casos, se desarrollan más cuadros depresivos que de euforia.

El Dr. Miguel Prieto, psiquiatra de Clínica Universidad de los Andes, explica que, durante la fase depresiva, presentan tristeza, angustia, aumento o reducción de las horas de dormir, disminución de las ganas de hacer cosas, cansancio, alteraciones en el apetito, dificultades de concentración, sentimientos de culpa, llegando incluso a ideas suicidio.

“En las fases de euforia o maníacas, el ánimo sube o se vuelve irritable, tienen sentimiento de grandiosidad, aumento de la energía, disminuyen las horas de sueño, se incrementan las conductas de riesgo y, en casos más graves, pueden aparecer síntomas psicóticos”, señala.

Nuestra Clínica está realizando un proyecto Fondecyt Regular, llamado "Efecto de variantes genéticas de genes de canales de calcio en la función cardíaca en el trastorno bipolar", que consiste en analizar la relación entre esta patología y la condición cardíaca. Esto, porque los pacientes que tienen esta enfermedad presentan, con mayor frecuencia, enfermedades de este tipo, las que podrían relacionarse al sedentarismo, tabaquismo y obesidad. Sin embargo, falta determinar otros mecanismos que podrían explicar esta tendencia, como alteraciones de la conducción eléctrica del corazón.

Actualmente, esta iniciativa se encuentra en fase de reclutamiento de pacientes, a quienes se les toma una muestra de sangre para estudio genético y se realiza con cuestionario sobre los síntomas de la enfermedad y los medicamentos que consume. Además, se les hace un electrocardiograma y un holter de arritmias para detectar si tienen más riesgo de tener alteraciones cardiacas.

Complementariamente, en 2017 Clínica Universidad de los Andes en conjunto con Clínica Mayo y la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, lideraron la formación de un banco de material biológico y genético de pacientes diagnosticados con trastorno bipolar. Para eso, se tomaron muestras que fueron congeladas y conservadas en un laboratorio para la utilización en futuras investigaciones.

“Este proyecto es muy valioso, porque cuando un investigador tenga una hipótesis que quiera probar, ya no necesitará invitar a 1.500 pacientes para obtener resultados. Con este trabajo, podrán sacar una parte de la muestra que estos pacientes dejaron en nuestro biobanco”, explica el Dr. Miguel Prieto.

Para quienes quieran participar en el estudio pueden inscribirse en psiquiatria@clinicauandes.cl

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