07/04/2026
Nuestro director médico, Dr. Francisco Espinoza, entrega un mensaje para este 2026 sobre la importancia de nuestro quehacer y los desafíos para los próximos meses en las distintas áreas de la Clínica.
Este año enfrentaremos desafíos que marcarán nuestro quehacer. La implementación de la nueva ficha clínica electrónica representa un hito fundamental, no solo desde el punto de vista tecnológico, sino como una herramienta que permitirá mejorar la calidad, la seguridad y la continuidad de la atención. A su vez, enfrentamos el proceso de reacreditación nacional, instancia que no solo evalúa nuestros estándares, sino que también refleja la cultura organizacional y compromiso con la excelencia clínica. En paralelo, la construcción de un nuevo Centro de Mama simboliza de manera concreta la vocación de crecimiento, impacto y especialización, en un área de enorme relevancia para nuestros pacientes y sus familias.
Junto con estos hitos, es especialmente relevante destacar nuestro crecimiento sostenido en actividad docente y de investigación. Reafirmamos nuestra identidad como hospital universitario, donde la generación de conocimiento y la formación de nuevas generaciones es parte esencial de nuestra misión. Durante este año impulsaremos el desarrollo de un programa ejecutivo de liderazgo médico, orientado a fortalecer las capacidades de quienes hoy tienen la responsabilidad de conducir equipos y proyectar las unidades clínicas hacia el futuro. Paralelamente, los invito a sumarse a las iniciativas de formación, no solo en competencias técnicas, sino también en aquellas dimensiones humanas que sostienen la práctica: el cultivo de virtudes, la vivencia de valores y la reflexión sobre el sentido profundo de nuestra vocación.
Si bien es cierto que la medicina contemporánea se desenvuelve en un entorno de creciente sofisticación tecnológica, automatización de procesos y búsqueda de máxima eficiencia, no podemos perder de vista aquello que constituye su núcleo más esencial. La relación que se establece con el paciente que sufre —y con su familia— no puede ser reemplazada por ningún sistema, algoritmo o innovación tecnológica.
Es en ese encuentro donde la medicina recupera su verdadera naturaleza: no solo como ciencia, sino también como arte y como virtud. Es ahí donde acompañamos, consolamos y, muchas veces, ofrecemos esperanza. Y es precisamente esa dimensión la que nos distingue y nos desafía a no reducir nuestro quehacer a una técnica, a un proceso o a un negocio.
Por ello, el llamado para este año es claro: avanzar con decisión en nuestros proyectos, pero sin perder el centro. Que cada innovación, cada iniciativa y cada logro esté siempre al servicio de la persona concreta que confía en nosotros. Que nuestras metas no sean solo de crecimiento institucional, sino también de profundidad humana.
Les agradezco sinceramente su compromiso, su vocación y el trabajo que realizan día a día. Estoy seguro de que, juntos, podremos hacer de este año un período de grandes avances, pero también de mayor sentido en lo que hacemos y para quienes lo hacemos.
Con afecto y reconocimiento,
Francisco Espinoza
Director Médico
Clínica Universidad de los Andes