26/03/2026
En la Clínica sabemos que detrás de cada profesional hay historias, intereses y pasiones que también forman parte de quienes cuidan a nuestros pacientes cada día.
Para el Dr. Francisco Larraín, ginecólogo y subdirector médico, el trekking es la forma que tiene de desconectarse de la rutina, recargar energías y volver a lo esencial: la naturaleza, el silencio y el desafío personal. Además, le recuerda la importancia de la paciencia, la constancia y el trabajo en equipo. Valores que también están presentes en la práctica clínica.
El gusto por esta actividad comenzó a los 18 años. Descubrió el montañismo y le fascinó. “Era un deporte que exigía hacerlo bien o simplemente no hacerlo”, recuerda. Mientras estudiaba Medicina comenzó a tomar cursos, a subir cerros con amigos y a pasar fines de semana completos en la cordillera. Con el tiempo, esa afición, sumada a su profesión, lo llevó incluso a participar en expediciones en lugares tan lejanos como Nepal y Pakistán, experiencias que marcaron su vida.
La montaña como aprendizaje
Más allá de las cumbres o los lugares extraordinarios, lo que realmente lo atrapa de la montaña es otra cosa: “con los años uno se da cuenta de que la cumbre es importante, pero no es lo principal. Lo que realmente importa es el proceso: con quién vas, las conversaciones en el camino, lo que vas aprendiendo de ti mismo, la superación”, explica.
Para el Dr. Larraín, el montañismo es mucho más que una actividad física. Es disciplina, planificación y trabajo en equipo. Una experiencia que también le ha enseñado algo que aplica en la vida diaria y en el trabajo.
“En la montaña uno aprende a disfrutar el proceso. Te preparas mucho para algo y ese día el clima cambia o simplemente no se puede. Y está bien. Vuelves otro día. En la vida y en el trabajo pasa algo parecido, los procesos toman tiempo, requieren paciencia y escuchar a los demás”.
No es casual que en las expediciones la confianza entre quienes participan sea fundamental. “Cuando estás ahí arriba dependes mucho del equipo. La montaña te enseña respeto, responsabilidad y cuidado mutuo”, enfatiza.
El Cajón del Maipo, un lugar especial
Si tuviera que elegir un lugar cercano al que siempre vuelve no duda: el Cajón del Maipo.
“Ahí me siento en mi hábitat. Me produce una energía especial”, dice. Y lo comparte su familia, de hecho, construyeron una cabaña, a la que van casi todos los fines de semana del año. En invierno, cuando la nieve lo permite, el panorama cambia a esquí o snowboard. En verano, vuelven los senderos.
Entre sus rutas favoritas menciona el Valle de las Arenas, la Laguna del Morado y la menos conocida Laguna de San Martín.
Desafíos que siguen en la lista
Aunque ha participado en expediciones importantes, nuestro ginecólogo todavía mantiene sueños pendientes: escalar el Matterhorn en Suiza, el Ama Dablam en Nepal o recorrer rutas vinculadas a la historia del explorador Ernest Shackleton, a quien admira profundamente por su liderazgo y capacidad de cuidar a su equipo en condiciones extremas. “Para mí es un referente de trabajo en equipo y liderazgo. Logró mantener a su gente unida durante años en condiciones muy duras”, afirma.
El trekking tiene algo muy simple y muy valioso: caminar, estar en contacto con la naturaleza y compartir el camino con otros. “Si alguien está pensando en probar, que se anime. No hay que partir con grandes desafíos. Basta un sendero, buena compañía y ganas de caminar”, aconseja.
Para quienes sienten curiosidad por el trekking pero nunca lo han intentado, su consejo es simple: empezar de a poco y prepararse bien.
“Chile es un país privilegiado para esto. En Santiago tenemos muchísimos senderos. Lo importante es buscar rutas que tengan un esfuerzo moderado pero que den una buena recompensa en paisaje o experiencia”, finaliza.