28/04/2026
En febrero, asumió como jefe de la unidad, con el objetivo de seguir fortaleciendo una medicina crítica de excelencia, poniendo al centro al paciente, su familia y a quienes lo cuidan.
El Dr. Tomás Regueira se integró a nuestra Clínica como nuevo jefe de la Unidad de Paciente Crítico Adulto (UPCA). Médico internista de la Pontificia Universidad Católica de Chile, intensivista de la misma universidad y doctor en fisiopatología por la Universidad de Berna (Suiza), llega con una trayectoria reconocida en medicina intensiva y gestión clínica. Durante la pandemia participó en el equipo de gestión clínica del Ministerio de Salud y apoyó a la Subsecretaría de Redes Asistenciales. También fue presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi).
Padre de cinco hijos y casado hace veinticinco años, se reconoce como un fanático del fútbol y de subir montañas. En esta entrevista nos cuenta sobre su llegada a nuestra Clínica y los objetivos que tiene con su nuevo cargo.
¿Cuáles son sus prioridades al asumir este rol?
El primer desafío es avanzar hacia una medicina de excelencia que no solo haga bien las cosas, sino que también las mida y se desafíe permanentemente a mejorar. Eso implica fortalecer la capacitación continua del equipo y analizar de manera sistemática las complicaciones que puedan surgir.
También es clave profundizar una medicina centrada en el paciente y su familia, con una mirada humanizada que considere no solo la recuperación aguda, sino también el impacto en el largo plazo. En esa misma línea, cuidar a quienes cuidan es fundamental. Además, queremos proyectar la unidad hacia un desarrollo sólido en docencia, investigación e innovación.
¿Qué es lo más desafiante y lo más gratificante de trabajar en una UPC?
Quienes trabajamos en una UPC vivimos una realidad marcada por contrastes. A veces permite ver recuperaciones que parecían improbables; otras veces obliga a enfrentar situaciones muy dolorosas. Esa dualidad es parte de la medicina intensiva y también una escuela de perspectiva. Trabajar con pacientes críticos ayuda a recordar qué es lo verdaderamente importante y a mantener el foco en las personas.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy una UPC?
Consolidar una medicina de excelencia centrada en el paciente. Esto implica desarrollar una atención costo-efectiva resolutiva y eficiente, evitando depender exclusivamente de la tecnología. Lo más importante es no perder de vista la integralidad de la persona y su familia. También es clave respetar las decisiones y valores de cada persona, especialmente en procesos de mediano y largo plazo.
¿Qué importancia tiene el trabajo interdisciplinario en la UPCA?
Es fundamental. El cuidado del paciente crítico requiere integrar distintas miradas y competencias, valorando el aporte de cada integrante del equipo. Al mismo tiempo, la UPCA cumple un rol de apoyo para las distintas especialidades de la Clínica, permitiendo que los equipos desarrollen sus proyectos clínicos con el respaldo de una unidad sólida y confiable.
¿Qué le parece que la UPCA tenga el reconocimiento de unidad humanizada a nivel internacional?
Es un reconocimiento muy valioso porque refleja un trabajo intencionado por poner al paciente y su familia en el centro del cuidado. El desafío ahora es darle continuidad a ese camino y fortalecerlo, para que no se trate solo de iniciativas puntuales, sino de una cultura que se mantenga en el tiempo.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir al equipo clínico?
Queremos seguir construyendo una unidad de paciente crítico que entregue confianza y un cuidado de calidad a nuestros pacientes. También buscamos desarrollar proyectos motivadores y desafiarnos a crecer, complejizarnos y avanzar hacia una medicina de excelencia.
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