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Epicondilitis o codo de tenista

La epicondilitis o codo de tenista es una de las patologías más comunes del codo. Es provocada por cambios inflamatorios crónicos en el origen común de los músculos que se encargan de extender y estabilizar la muñeca y los dedos. 

Puede afectar a personas que practican deportes como tenis, sin embargo, es más frecuente en la población general por actividades que producen un esfuerzo repetitivo de los músculos del antebrazo, provocando fatiga muscular, lo que aumenta la tensión en su origen.

La epicondilitis causa un dolor localizado en la zona lateral del codo y que puede irradiarse hacia la parte externa del brazo o del antebrazo, y provocar limitación funcional. 

Asimismo, el codo de tenista es un fenómeno degenerativo de larga evolución que afecta entre un 3 y un 7% de la población. Se Presenta en hombres y mujeres por igual y se estima que entre el 1 y 3% de la población tendrá, al menos, un episodio de epicondilitis entre los 35 y los 50 años. 

Aproximadamente un 35% de las personas que practican tenis pudieran presentarla en algún momento de su carrera. 

La epicondilitis o codo de tenista se manifiesta con:

Dolor sobre la cara lateral del codo, que se acentúa con movimientos de fuerza y la extensión de la muñeca. Este dolor se puede irradiar por el antebrazo y muñeca.

Dificultad para tomar y levantar objetos con la mano mirando hacia abajo.

Dificultad para realizar fuerza de puño.

Sensación de debilidad en el brazo afectado.

El codo de tenista se produce por el desgaste y el proceso degenerativo que ocurre en la inserción de los músculos del antebrazo, por movimientos repetitivos. Estos movimientos producen microtraumatismos y, la acumulación de estos, lleva a cambios degenerativos crónicos, que incluso podrían provocar la rotura de algunas fibras.

Para diagnosticar al paciente con codo de tenista se consultan los síntomas y se realiza el examen físico. La mayoría de las veces complementamos el estudio con una radiografía y/o una ecografía musculoesquelética.  

El tratamiento es eminentemente conservador, consta de una pauta de ejercicios de elongación, medidas antiinflamatorias, uso de brace y rehabilitación por kinesiología. Excepcionalmente, requiere medidas más invasivas como infiltraciones o cirugía.