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Pericarditis

La pericarditis es la inflamación e irritación del pericardio, membrana delgada con forma de saco que rodea el corazón. En ocasiones, la pericarditis provoca dolor en el pecho a causa de las capas irritadas del pericardio que se frotan entre sí y corresponde al 5% de las consultas no coronarias por dolores torácico.

La pericarditis afecta en su mayoría a hombres y mujeres entre 20 y 50 años.

La pericarditis tiene distintos tipos de clasificaciones y dependen del patrón y la duración de los síntomas:

Pericarditis aguda: comienza de forma repentina y, por lo general, dura menos de tres semanas. Se caracteriza por un dolor constante o sensación de presión en el pecho.

Pericarditis crónica: los síntomas se manifiestan de manera gradual y son continuos, con una duración mayor a tres meses. Puede generar la aparición de líquido alrededor del corazón (derrame pericárdico) y el síntoma principal es el dolor en el pecho.

Los síntomas que se presentan ante una pericarditis varían según el tipo y por lo general, son los siguientes:

  • Dolor de pecho punzante e intenso, en el centro o al lado izquierdo.
  • El dolor se puede trasladar al hombro izquierdo o al cuello, y se intensifica cuando la persona tose, se acuesta o inhala profundamente.
  • El dolor disminuye al inclinarse hacia adelante.
  • Dolor intenso al inhalar.
  • Dificultad para respirar al reclinarse.
  • Fiebre.
  • Sensación general de debilidad, fatiga o náuseas.
  • Tos.
  • Edema (hinchazón) en las piernas.

En circunstancias normales, el saco pericárdico que rodea el corazón contiene una pequeña cantidad de líquido lubricante. Cuando el paciente posee pericarditis, el saco se inflama y la fricción resultante de las dos capas del saco inflamado produce un dolor intenso en el pecho.

La causa de esta afección es difícil de determinar, pero se puede deber a infecciones comunes (virales o bacterianas), un infarto agudo al miocardio (síndrome Dressler), a causa de la irritación del músculo cardíaco dañado, o de una cirugía cardíaca. Además, existen otras causas, tales como, trastornos inflamatorios sistémicos, traumatismos, la ingesta de algunos medicamentos y otros trastornos de salud como insuficiencia renal, VIH, tuberculosis y cáncer.