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8 de feb 2018
“Tengo pena”, “es viernes”, “llegó el fin de semana”, “me lo merezco” o “tuve un mal día”. La lista es larga y las razones pueden ser infinitas. Lo cierto es que muchas veces relacionamos el consumo de ciertos alimentos como una “recompensa” por distintas situaciones que vivimos.

Denisse Montt, psicóloga e integrante del programa de Obesidad y Diabetes de Clínica Universidad de los Andes señala que “comer por una situación emocional es una forma de enfrentar las situaciones y sentirse mejor. Sin embargo, quienes lo hacen no logran una satisfacción real, ya que el placer de comer ciertos alimentos se termina rápidamente después de consumirlos, y las emociones y sentimientos permanecen igual”.

El hambre emocional tiene diferencias con el hambre físico. El último se manifiesta gradualmente, mientras que el primero llega rápidamente, como un impulso, y generalmente se desata con una alta ingesta de comidas altas en grasas y azúcares.

La especialista explica que comer según nuestro estado de ánimo, “es más común de lo que creemos, y muchas veces, sin darnos cuenta, comemos por algún motivo que afecta nuestros sentimientos, como la pena, el estrés, entre otros factores. Sin embargo, también comemos por alegrías. Por ejemplo, para celebrar un aniversario, un cumpleaños o una comida familiar”.

La educación alimenticia también juega un rol importante en la relación que tenemos con la comida. Denisse Montt enfatiza que “a los niños muchas veces les dan dulces para felicitarlos o demostrar cariño. Ese es un patrón de conducta que se adhiere al subconsciente y en la adultez realizamos el mismo procedimiento, donde vemos ciertos alimentos como un premio a algunas situaciones o estados de ánimo”.

Tomar conciencia de lo que comemos es fundamental para lograr una alimentación equilibrada y saludable. Para eso es importante tomar en cuenta algunas recomendaciones para estar alerta si estamos llevando a cabo una conducta alimenticia emocional.

Para eso, la psicóloga explica que “preguntarnos si últimamente hemos estado comiendo porciones más grandes y a horas poco habituales, si lo hacemos descontroladamente o estamos ansiosos es una buena manera de reconocer por qué estamos llevando ciertos hábitos”.

Estar conscientes de la importancia de llevar una buena alimentación es vital para sentirnos y estar bien.

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