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Clínica Universidad de los Andes / Médicos y Especialidades / Diccionario Médico / Detalle Diccionario Médico

Hepatitis

Se trata de la inflamación del hígado y que puede causar múltiples problemas de salud, pudiendo llegara a ser fatal. Actualmente, se conocen cinco cepas del virus de la hepatitis: A, B, C, D y E. Todas ellas causan enfermedad hepática. Sin embargo, se diferencian por la gravedad de la patología y forma de transmisión, entre otros. 

Hepatitis A:

  • Fatiga
  • Náuseas y vómitos repentinos
  • Dolor o malestar abdominal alto, especialmente en la parte superior derecha debajo de las costillas inferiores (en la zona del hígado)
  • Evacuaciones intestinales de color arcilla
  • Pérdida de apetito
  • Fiebre
  • Orina de color oscuro
  • Dolor articular
  • Color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos (ictericia)
  • Picazón intensa

Hepatitis B:

Puede tener distintos cuadros clínicos:

  • Hepatitis aguda: se presenta con los síntomas habituales de fatiga, fiebre, coloración amarillenta de piel y mucosas, malestar en la zona abdominal alta derecha, deposiciones más claras y picazón. En la mayoría de los casos la infección se resuelve por completo en un periodo de semanas sin dejar secuelas.
  • Fulminante: se da en un porcentaje menor de los pacientes, dado un deterioro abrupto que produce falla del hígado en poco tiempo (insuficiencia hepática aguda grave). Estos pacientes pueden llegar a requerir un trasplante de hígado.
  • Hepatitis crónica: se produce cuando la infección dura más de seis meses y el virus no se puede eliminar. La mayoría de los pacientes son asintomáticos durante un largo periodo y, con el tiempo, se les puede ver afectado gravemente al hígado, lo que podría derivar en patologías hepáticas más complejas como cirrosis o cáncer hepatocelular (hepatocarcinoma). Esto ocurre generalmente en personas infectadas al momento del parto o en la niñez.

Hepatitis C:

  • Malestar general
  • Fatiga
  • Falta de apetito y náuseas
  • Pérdida de peso
  • Color amarillento en piel y ojos (ictericia)
  • Sangrado (hemorragia) por el tracto digestivo o hematomas
  • Orina de color oscuro
  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
  • Hinchazón en las piernas (edemas)
  • Confusión, somnolencia y dificultad en el habla (encefalopatía hepática)
  • Lesiones en la piel como arañas vasculares en la cara y tórax (telangiectasias) y coloración rojiza en las palmas de las manos 

Hepatitis D:

  • Cansancio
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Dolor en la parte superior del abdomen, sobre el hígado
  • Orina de color oscuro
  • Heces de color claro
  • Dolor articular
  • Ictericia

Hepatitis E:

  • Cansancio
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Dolor en la parte superior del abdomen, sobre el hígado
  • Orina de color oscuro
  • Heces de color claro
  • Dolor articular

Hepatitis A:

Se trasmite principalmente por vía fecal-oral al consumir alimentos o agua contaminada. La mayoría de los casos son leves y las personas se recuperan completamente sin quedar con secuelas o riesgos futuros. Rara vez produce un daño mayor que perjudique el funcionamiento del hígado en poco tiempo, con riesgo de mortalidad (insuficiencia hepática aguda grave).

Hepatitis B:

Dos de cada tres pacientes a nivel mundial desconocen tener esta infección. La vía de transmisión es de la madre al hijo en el embarazo o parto y también por vía sexual.

Las manifestaciones varían, pudiendo ser: asintomáticos, presentar hepatitis aguda, alteración de exámenes de sangre, cirrosis o cáncer hepático. También influyen factores como edad, estado inmunológico (defensas) y otros asociados a raza, género, etcétera.

Hepatitis C:

Puede generar hepatitis crónica, cirrosis e incluso cáncer hepático cuando la enfermedad está avanzada. Es provocada por el virus de la hepatitis C, que se transmite principalmente por vía sanguínea, pero también por vía sexual, en menor medida.

Hepatitis D:

El virus de la hepatitis D (VHD) requiere la presencia del virus de la hepatitis B (VHB) para replicarse. La infección por el VHD ocurre cuando las personas se infectan al mismo tiempo por el VHB y se considera la forma más grave de hepatitis vírica crónica por su rápida progresión.

Hepatitis E:

El contagio se produce principalmente por el consumo de agua contaminada. Sin embargo, suele pasarse de forma espontánea y desaparecer en un lapsus de dos a seis semanas.

Hepatitis A:

No existen tratamientos específicos para la hepatitis A. Sin embargo, se recomienda manejar los síntomas que más molestias producen al paciente, por ejemplo:

  • Hidratarse bien
  • Comer a tolerancia
  • No beber alcohol
  • Realizar un descanso (reposo) según la evolución de la fatiga
  • No suspender fármacos crónicos que requiera el paciente por enfermedades que no se deban suspender, pero evitar fármacos innecesarios

El organismo eliminará el virus de la enfermedad después de un tiempo.

Hepatitis B:

En el caso de la hepatitis aguda el cuadro es autolimitado. Se necesita manejo de síntomas con hidratación, alimentación a medida, descanso y abstinencia de alcohol.

Aquellos casos de pacientes con insuficiencia hepática aguda o crónicos requieren ser tratados por un especialista en hígado (hepatólogo). El objetivo es suprimir la replicación viral y el daño que produce la enfermedad, utilizando drogas antivirales que, en general, se aplican de forma indefinida hasta ahora.

Trasplante de hígado: puede requerirse en pacientes con insuficiencia hepática aguda grave, cirrosis avanzada y tumores con determinadas características.

Hepatitis C:

La eliminación de este virus logra evitar el avance de la enfermedad y la muerte. El tratamiento es farmacológico, por un período de tiempo limitado, altamente eficaz y muy bien tolerado en general. Hoy en día existe la posibilidad de tratamiento con antivirales orales que logran la eliminación del virus en más del 95% de los casos. 

Trasplante de hígado: en ocasiones, el virus causa un grave daño hepático y cirrosis, siendo necesario un trasplante del órgano.

Hepatitis D:

El tratamiento para el virus hepatitis D es la utilización de interferón-alfa-2 a pegilado el que debe ser administrado semanalmente por 50 semanas. Otro tratamiento utilizado son los antivirales análogos nucleósidos, sobre todo, si existe con infección con el virus hepatitis B.

Hepatitis E:

El tratamiento consiste en el uso de ribavirina por un periodo de 12 semanas en aquellos pacientes con infección crónica.

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