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Alteraciones miccionales

La micción corresponde al acto de orinar, lo que en condiciones normales es una acción voluntaria, controlada e intermitente, pues la gran mayoría del tiempo la orina se va juntando en la vejiga, un órgano cuya capacidad de almacenamiento normal es de aproximadamente 450 cc.

El deseo de orinar ha de ser progresivo y gradual, permitiéndonos así decidir el momento de orinar en forma planificada y voluntaria. En condiciones normales, la frecuencia de micciones varía entre 3 a 7 veces en el día y de 0 a 1 vez por noche, totalizando un volumen total orinado por día de alrededor de 2 litros, lo que variará según el nivel de ingesta de líquidos. El adulto debe tener la capacidad de orinar voluntariamente, sin dificultades de vaciamiento, sin urgencia y sin que existan episodios involuntarios de escapes de orina (incontinencia urinaria).

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Las alteraciones que afectan el denominado ciclo miccional, sea en su fase de llenado vesical y/o en su fase de vaciamiento, pueden incluir:

Dolor: en condiciones normales nunca debe existir dolor ni sensación de malestar mientras se llena la vejiga, así como tampoco cuando se vacía durante la micción. El acto de orinar no debe producir molestias.

Alteraciones en la frecuencia: hay pacientes que orinan en forma muy seguida (cada 10 o 60 minutos), lo que evidentemente afecta negativamente su quehacer diario y su calidad de vida. Esto no se considera normal, tiene muchas causas y requiere tratamiento.

- Dificultad para orinar: la micción normal ha de ser fluida, no entrecortada y con una adecuada fuerza del chorro miccional. No se considera normal la demora en el tiempo hasta el inicio del vaciado (latencia aumentada), así como tampoco la necesidad de realizar esfuerzos como comprimir el abdomen para lograr que fluya la orina. Un chorro débil, un tiempo largo de vaciamiento y el goteo final, se consideran alteraciones que requieren evaluación.

- Incontinencia urinaria: todo escape urinario involuntario se considera anormal. La incontinencia urinaria puede clasificarse como aquella asociada a una sensación previa urgente e imperiosa por orinar denominada urgeincontinencia; o aquella que ocurre en relación a los esfuerzos físicos, típicamente producto de la tos o de saltar y realizar ejercicios denominada incontinencia urinaria de esfuerzos. Se habla de incontinencia urinaria mixta cuando una paciente presenta ambos tipos de incontinencia urinaria.

Existen ciertos cuadros que incluyen un conjunto de síntomas característicos y permiten configurar los siguientes cuadros clínicos:

- Síndrome de vejiga hiperactiva: caracterizado por un aumento significativo en la frecuencia y por la presencia de urgencia por orinar, sensación de vaciado incompleto de la vejiga y, muchas veces, urgeincontinencia. Es más común en pacientes que cursan estados de estrés emocional, ansiedad y depresión; pero también se asocia a infección urinaria recurrente, diabetes mellitus y trastornos tiroideos. Puede inducirse con mayor facilidad por el frío, por el consumo de café, mate, té verde, bebidas energéticas y por el uso de diuréticos.

- Síndrome de vejiga dolorosa: se caracteriza por un dolor frecuente que ha ocurrido por un período largo de tiempo (varios meses o años), en la parte baja del abdomen durante el llenado vesical. Tiene distintas causas y requiere estudio específico y manejo por especialistas.

- Cistitis aguda: corresponde al cuadro de dolor (disuria), aumento en la frecuencia, urgencia, malestar abdominal bajo y, a veces, orina turbia o de mal olor, en ausencia de fiebre. Típicamente se produce por la infección urinaria que afecta la vejiga y la inflama. Cuando esto ocurre en forma frecuente y repetida requiere estudio y manejo especializado.

Urología

Centro de Piso Pélvico

La totalidad de los estudios diagnósticos mencionados, los especialistas y los diversos tratamientos requeridos están disponibles en nuestra clínica y son realizados por profesionales altamente calificados que la acogerán y ayudarán con su problema miccional que muchas veces las pacientes evitan consultar.

En general, las alteraciones miccionales en la mujer se ven más frecuentemente en pacientes que han tenido múltiples partos y en diabéticas, aumentan con la edad y con la obesidad, pero pueden verse a cualquier edad. Dentro del estudio básico de una paciente con alteraciones miccionales, se incluyen, además del examen físico:

Examen de orina y urocultivo: para descartar o diagnosticar y tratar una infección urinaria, o para detectar la presencia de sangre en la orina (hematuria), lo que puede orientar a la presencia de cálculos o tumores.

- Exámenes de sangre: para evaluar la glucosa y la función renal, y en ocasiones también la función tiroidea y hormonal.

- Ecotomografía renal y pelviana: de esta forma se evalúa la anatomía renal y la presencia de cálculos renales, tumores o dilatación (hidronefrosis); las características de la pared de la vejiga, la presencia de cálculos o tumores vesicales y, en forma especial, la cantidad de orina que queda en la vejiga luego de pedirle a la paciente que orine (denominado residuo postmiccional, que normalmente debe ser menor a 50 cc).

Como parte del estudio especializado realizado por los urólogos, se incluyen:

Cistoscopía: consiste en mirar por dentro la uretra y la vejiga, usando una cámara fina, lo que permite diagnosticar estrecheces uretrales, cuadros inflamatorios vesicales específicos, tumores, alteraciones anatómicas o de la musculatura de la vejiga, entre otras cosas.

- Uroflujometría: es un examen simple y no invasivo que consiste en orinar espontáneamente en un recipiente que mide el flujo de orina, determinando si está alterado o no.

Estudio urodinámico: corresponde a un examen sofisticado realizado por un urólogo urodinamista y que requiere un equipamiento especial. Este examen corresponde al estudio más específico y preciso para evaluar el funcionamiento de la vejiga y del esfínter (grupo muscular que permite la contención de la orina), determinando el volumen que puede retenerse (capacidad vesical), la fuerza de contracción vesical y la ocurrencia de contracciones anormales que produzcan escapes urinarios (hiperactividad vesical), además de las presiones a las que la vejiga trabaja, tanto mientras se llena como al vaciarse. Este examen también evalúa el flujo urinario y, en caso de objetivarse incontinencia urinaria, ayuda a determinar si hay alteraciones esfinterianas. Salvo excepciones, se realiza siempre que una paciente esté en plan de ser sometida a una intervención quirúrgica para corrección.