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Astigmatismo

El astigmatismo es un defecto refractivo en donde la curvatura de la córnea (superficie frontal transparente del ojo) es irregular, es decir, la curvatura corneal es mayor en un eje. Por esto, la córnea proyecta una doble imagen al plano retinal, haciendo que las imágenes no se enfoquen nítidamente sobre la retina, lo que provoca una visión lejana y cercana borrosa o distorsionada.

Esta patología corresponde a uno de los vicios de refracción más comunes y afecta al 15% de la población en general.

El astigmatismo se puede presentar a modo corneal, que consiste en una córnea con curvas desiguales, o a modo lenticular, que corresponde a la presencia de un cristalino (estructura transparente que se encarga de enfocar los objetos cercanos) con curvas desiguales.

Generalmente, los pacientes nacen con esta patología y en algunos casos se presenta con la edad, con mayor frecuencia después de los 50 o 60 años. 

Dificultad para observar nítidamente objetos de lejos y cerca.
Visión borrosa o distorsionada.
Incomodidad o cansancio ocular.
Dificultad para ver de noche.
Dolores de cabeza.
Entrecerrar los ojos para focalizar o ver mejor.

Las causas más comunes del astigmatismo pueden ser hereditarias, es decir, que más de un integrante de la familia posee esta patología, o adquiridas, presentándose después de un accidente en el ojo que deje una cicatriz corneal, tras una operación o por patologías de la córnea como, por ejemplo, el queratocono. Por lo general, el astigmatismo aumenta con los años, excepto el de tipo hereditario que tiende a no variar. 

En Clínica Universidad de los Andes contamos con un completo equipo de especialistas para responder y solucionar todos los problemas oftalmológicos de nuestros pacientes adultos y pediátricos. Además, trabajamos en conjunto con la Fundación Oftalmológica de Los Andes (FOLA) para brindar la mejor experiencia a nuestros pacientes con enfermedades de la visión. La FOLA es una institución de larga trayectoria y prestigio nacional e internacional en el campo clínico, académico y quirúrgico, con más de 30 años de experiencia en la resolución integral de patologías oftalmológicas.

El oftalmólogo diagnosticará el astigmatismo a través de un examen ocular, que consiste en una serie de pruebas que verifican la salud ocular y una refracción, que determina cómo los ojos refractan la luz.

Mejorar la claridad de la visión es la finalidad del tratamiento del astigmatismo, y este puede ser a través del uso de lentes correctivos o con cirugía refractiva.

Los lentes correctivos ayudan a contrarrestar las curvaturas desiguales de la córnea y el cristalino. Estos pueden ser:

Anteojos: ayudan a compensar la forma desigual del ojo, provocando que la luz se enfoque en el ojo de la forma correcta.

Lentes de contacto: son capaces de corregir la mayoría de los astigmatismos. El uso prolongado de lentes de contacto aumenta el riesgo de sufrir una infección en el ojo, por lo que es necesario consultar con el oftalmólogo sobre las ventajas, desventajas y riesgos de estos para tomar la mejor decisión y elegir los lentes más adecuados para cada persona.

La cirugía refractiva mejora la visión y, al mismo tiempo, reduce la necesidad de usar anteojos o lentes de contacto. En este procedimiento se utiliza un láser que se encarga de remodelar las curvas de la córnea, corrigiendo el error de refracción. Es necesario evaluar si el paciente es candidato para realizarse esta cirugía.

Existen diferentes tipos de cirugía las que incluyen:

LASIK (queratomileusis in situ asistida por láser): se crea una delgada membrana en la córnea (flap) con láser de femotsegundo para, posteriormente, con un láser excimer corregir el error refractivo del paciente. 

LASEK (queratectomía subepitelial asistida por láser): se debilita el epitelio (cubierta protectora de la córnea) con un alcohol especial y posteriormente se utiliza un láser excimer para cambiar la curvatura de la córnea y reposicionar el epitelio.

PRK (queratectomía fotorrefractiva): se extrae el epitelio y se utiliza un láser excimer para cambiar la curvatura de la córnea. El epitelio vuelve a crecer naturalmente y se adapta a la nueva forma de la córnea.

Se da mayor frecuencia después de los 50 o 60 años.