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Déficit atencional e hiperactividad en adultos

En este trastorno se dan dificultad para concentrarse y poner atención, junto con hiperactividad e impulsividad. Esto puede repercutir en el desempeño laboral o en los estudios, incluso en las relaciones intrafamiliares, lo que, a su vez, puede derivar en problemas de autoestima y otras patologías de salud mental.

El déficit atencional, con o sin hiperactividad, comienza en la infancia, aunque muchas personas no lo notan hasta la adultez. Asimismo, a diferencia de los niños con este trastorno, en algunos adultos la hiperactividad es más moderada.

Si este trastorno no se diagnostica y trata, puede producir desde problemas en el estudio de un oficio o carrera universitaria, en el trabajo y, por ende, económicos, hasta baja autoestima, irritabilidad, problemas sociales, consumo de alcohol y drogas, entre otros problemas de salud mental.

El porcentaje de adultos con déficit en atención,  va según los diferentes estudios, entre un 4% a 18%.

 

Los síntomas varían en intensidad y entre cada persona, pudiendo darse sólo unos en algunas personas y varios en otras.

Los síntomas generales de déficit atencional son: 

-       Dificultad para poner atención

-       Desorganización

-       Problemas para concentrarse

-       Dificultad para comenzar las tareas, también para terminarlas

-       Dificultad para realizar una tarea o varias a la vez

-       Tendencia a no terminar las cosas

-       Impulsividad

-       Cambios de humor

-       Poca tolerancia a la frustración

-       Cambios de humor e irritabilidad

Algunos de estos síntomas pueden darse durante la vida y no por eso se diagnostica como déficit atencional con hiperactividad, sin embargo, cuando perjudican el desempeño de la persona o afectan su vida diaria, es probable que se trate de esta enfermedad.

Se aconseja consultar cuando cuesta concentrarse o jerarquizar, si se tiene tendencia a dejar las cosas para más adelante, retrasar los deberes. También personas que, a pesar de un esfuerzo real en su rendimiento académico o laboral, no se condice con ese esfuerzo en cuanto resultados.

No está clara la causa de este trastorno, pero sí se sabe que hay algunos factores de riesgo como:

-       Nacimiento prematuro.

-       Tener familiares directos (padres y hermanos) con déficit atencional e hiperactividad.

-       Que la madre haya fumado, tomado alcohol o consumido drogas durante el embarazo.

El diagnóstico de déficit atencional e hiperactividad se realiza con una evaluación neurológica y, eventualmente, con pruebas psicológicas. En algunos casos, también se realizan exámenes para descartar otras patologías.

El tratamiento puede ser:

-       Farmacológico: suele indicarse la ingesta de estimulantes, los que equilibran los niveles de neurotransmisores. Para quienes no pueden tomarlos, existe la opción de atomoxetina no estimulante y antidepresivos. La respuesta al uso de psicoestimulantes es muy buena y se ha cuantificado en un éxito de un 80 %. El tratamiento verdaderamente cambia para bien la vida académica y laboral de los pacientes

-       Psicoterapia: busca educar sobre el trastorno y enseñar a manejar mejor los tiempos, a organizarse, disminuir las conductas impulsivas y manejar las relaciones interpersonales, entre otros problemas de salud mental.