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Dermatitis Atópica

Atopia se refiere a una condición constitucional que está determinada genéticamente y que se expresa mediante manifestaciones de hipersensibilidad o hiperreactividad respiratoria y cutánea, siendo el cuadro más severo en piel la dermatitis atópica.

La atopia en piel tiene un abanico amplio de manifestaciones que van desde los llamados rasgos de atopia hasta el cuadro de dermatitis atópica propiamente tal, el que puede tener severidad variable. Se define dermatitis atópica como una enfermedad cutánea inflamatoria crónica de curso recurrente acompañada de picazón y piel seca.

La dermatitis atópica puede iniciarse a cualquier edad, pero lo más frecuente es en la infancia. Puede llegar a afectar al 15-20% de los menores de 16 años en países desarrollados. En un tercio de los casos infantiles, la dermatitis atópica se extiende hasta la vida adulta. Solamente en 2% de los casos es severa.

Los síntomas de la dermatitis atópica son:

Piel seca, áspera, a veces lijosa que se marca fácilmente al roce

Aspecto algo ojeroso, palidez en el centro de la cara

Mejillas rubicundas

Frialdad de manos y pies

Manchas blancas escamosas que se notan más si la sequedad es severa y si la piel está bronceada.

Sin embargo, esto no siempre se acompaña de prurito no eccema (alergia/dermatitis).

Habitualmente, las manifestaciones en menores de un año afectan más al cuero cabelludo, mejillas y zonas extensoras de las extremidades. En tanto, los mayores de un año presentan más compromiso de los pliegues de flexión y, en los adolescentes y adultos, compromete muchas veces cara, pliegues de flexión y zonas como manos y pies.

Si el eccema es agudo, se aprecia más rezumante (húmedo), si es más antiguo, es más seco y puede verse también como una zona francamente endurecida y acartonada en casos crónicos recurrentes.

Para diagnosticar dermatitis atópica se consideran, además, criterios que incluyen eccemas recurrentes, muchas veces en pliegues de flexión, prurito y otros.

Entre los factores potencialmente gatilladores están:

Alérgenos ambientales aéreos

Alérgenos alimentarios

Infecciones

Estrés

Sequedad de piel

Irritantes ambientales

El curso de la dermatitis atópica es crónico, muchas veces impredecible con etapas de mejoría y reaparición.  60% de los niños con dermatitis atópica leve a moderada mejoran cerca de los 10 años y un 74% cerca de los 16 años, sin embargo, siempre puede brotar. 30 a 50% de los pacientes con dermatitis atópica desarrolla también rinitis alérgica o asma bronquial en algún momento de la vida.

El tratamiento busca mantener el cuadro lo más controlado posible con el mínimo de manifestaciones clínicas para que la persona que presenta dermatitis atópica pueda tener una buena calidad de vida.

No hay tratamiento único, sino que éste se adapta a cada persona tomando en cuenta todos los factores involucrados. Un objetivo esencial es romper el círculo del prurito/rascado/herida de la piel, así como evitar exposición a factores gatilladores.

Como la piel es una barrera, es imprescindible mantenerla sana. De ahí que todo tratamiento debe considerar aquellas medidas que mitiguen la irritación de la piel y eviten la sequedad. Los medicamentos tópicos y/u orales son de estricta indicación médica caso a caso, pero sin dejar de lado las medidas generales las que son a permanencia.