SERVICIOS EN LÍNEA
Home / Médicos y Especialidades / Enfermedades y Tratamientos / Detalle Enfermedades y Tratamientos

Desprendimiento de Retina

El desprendimiento de retina es una situación de emergencia en donde la retina (fina capa de tejido en la parte posterior del ojo) se desprende de la capa de vasos sanguíneos que le proporcionan oxígeno y nutrientes.

Esta afección genera un espacio líquido entre la retina y la capa coroidea adyacente, produciendo graves alteraciones en el funcionamiento de la retina, pudiendo provocar un daño irreversible de los fotoreceptores (células encargadas de la visión).

Se puede presentar a cualquier edad, siendo más frecuente entre los 40 y 70 años, afectando principalmente a los hombres. Cerca del 40% de los casos ocurre por altas miopías.

Existen dos tipos de desprendimiento de retina:

Regmatógeno (DRR): rotura de la retina sensorial y es el tipo de desprendimiento de retina más común.

No Regmatógeno (DRNR): la acumulación de exudado o transudado en el espacio virtual subretinal. En este tipo de desprendimiento de retina no existe rotura.

Los síntomas más comunes del desprendimiento de retina son los siguientes:

En un comienzo aparecen destellos luminosos o flashes de luz (fotopsias) asociados a opacidades flotantes que se asemejan a mosquitos o hilachas que aparecen en el campo de visión.

A las horas o días, se percibe una mancha negra habitualmente periférica en el campo visual. Si no se obtiene un tratamiento oportuno, podría extenderse a toda la visión.

En ocasiones los pacientes muestran una reducción de la agudeza visual, visión borrosa o distorsionada de las imágenes u objetos.

El desprendimiento de retina regmatógeno (DRR), en ocasiones, es acompañada de un desgarro retinal, el que es provocado por alteraciones o factores degenerativos de esta como, por ejemplo, miopía (40-55%), trauma ocular severo (10-20%) y cirugías oculares previas (1%).

Además, existen factores de riesgo como retinopatía diabética y del prematuro, cataratas congénitas o glaucoma congénito, y la historia familiar.

El desprendimiento de retina no regmatógeno (DRNR) se debe a etiologías como la corioretinitis, tumor coroidal metastásico, retinoblastoma, melanoma de coroides, efusión coroidal, angioma retinal, uveítis crónica intermedia, eclampsia, trauma y otras enfermedades y síndromes.

En Clínica Universidad de los Andes contamos con un completo equipo de especialistas para responder y solucionar todos los problemas oftalmológicos de nuestros pacientes adultos y pediátricos. Además, trabajamos en conjunto con la Fundación Oftalmológica de Los Andes (FOLA) para brindar la mejor experiencia a nuestros pacientes con enfermedades de la visión. La FOLA es una institución de larga trayectoria y prestigio nacional e internacional en el campo clínico, académico y quirúrgico, con más de 30 años de experiencia en la resolución integral de patologías oftalmológicas.

El tratamiento para el desprendimiento de retina debe ser urgente, de lo contrario esta afección lleva a la pérdida total de la visión. La finalidad del tratamiento es adherir la retina desprendida y para esto existen diferentes técnicas:

Retinopexia Neumática: esta técnica es utilizada en desgarros únicos y pequeños ubicados en la zona superior de la retina y consiste en la inyección de gas intraocular expansible en la cavidad vítrea. Busca bloquear el paso de líquido a través del desgarro por la burbuja de gas y, posteriormente, se sellan los bordes con crioterapia o láser.

Explante epiescleral: este procedimiento quirúrgico logra adherir la retina mediante la indentación de la pared ocular, la que acerca la retina a la coroides por medio de un trozo de silicona suturado a la esclera en el sector del desgarro. El paciente debe estar en reposo la primera semana después de la cirugía.

Virectomía: este procedimiento quirúrgico se utiliza en casos complejos y consiste en el ingreso a través de tres incisiones esclerales al interior del ojo. Se utiliza un vitrector que permite cortar el humor vítreo y aspirarlo, logrando liberar tracciones y facilitando la reaplicación de la retina.

La recuperación del procedimiento quirúrgico de la retina generalmente es lenta y requiere de varias semanas.

Es más frecuente entre los 40 y 70 años, afectando principalmente a los hombres.