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Displasia de cadera

La displasia de cadera es una de las enfermedades del desarrollo del sistema musculoesquelético, más frecuente en recién nacidos y se produce cuando la cabeza del fémur y la cavidad articular de la pelvis no se desarrollan correctamente, generando una incongruencia y/o un desplazamiento anormal.

La displasia se presenta entre el 0,1 al 3% de la población.

Puede darse en diferentes grados:

Displasia pura: factores que facilitan el desplazamiento de la cadera fuera de su cavidad.

Displasia con subluxación: existe un desplazamiento parcial de la cadera, en una cavidad displásica.

Luxación: pérdida de relación entre la cabeza del fémur y la cavidad de la cadera, en la que la cabeza femoral está fuera de la cavidad.

Los médicos verificarán si el recién nacido presenta signos de displasia de cadera tras el parto y en controles periódicos. Si la displasia es diagnosticada durante la infancia temprana, el problema se podrá corregir en un tratamiento ortopédico, con un dispositivo de inmovilización flexible y cómodo.

Sin embargo, los casos leves de displasia de cadera no muestran síntomas hasta que la persona alcanza la adolescencia o la adultez, comenzando a esa edad con dolor.


Los síntomas de displasia de cadera son: 

Los signos clínicos de la displasia de cadera dependen de la edad del paciente.

En niños pequeños:

-        No duele ni molesta, comienzan la marcha en forma normal

-        Asimetría en los pliegues (rollitos) de las piernas, a veces se puede ver un acortamiento de una de las piernas (en las caderas luxadas solamente).

-        Se percibe un chasquido o rigidez al mover la cadera.

-        Cuando el niño comienza a caminar, en ocasiones se manifiesta una cojera (en las luxadas).

En adolescentes o adultos jóvenes:

-        Dolor en la zona de la ingle, asociado a la actividad deportiva.

-        En ocasiones, se siente la cadera inestable.

La causa de la displasia de cadera es desconocida. Sin embargo, esta afección tiene un componente hereditario y se presenta en 1 de 500 recién nacidos vivos y el trastorno es tres a cinco veces más frecuente en mujeres que en hombres.

 

Contamos con un equipo multidisciplinario de expertos enfocados en entregar un diagnóstico certero y con la más moderna tecnología para tratar y recuperar a nuestros pacientes de la displasia de cadera.

La displasia de cadera se puede detectar con una radiografía de pelvis que se realiza al tercer mes de vida, y se puede sospechar con un examen físico en los controles sanos de los lactantes.

El traumatólogo indicará el tratamiento según el grado de displasia de cadera, y la edad del niño.

Los tratamientos más frecuentes para niños pequeños son:

Arnés de Pavlick: es el método con el que se obtienen mejores resultados y consiste en un sistema de correas que mantienen flexionada la articulación de la cadera, sosteniendo la cabeza del fémur al fondo del acetábulo. Esto provoca que el propio crecimiento del niño corrija el déficit de apoyo o techo.

Cojín de abducción: mantiene la cabeza del fémur firme y adecuadamente orientada en su lugar durante el tiempo que el especialista considere conveniente.

Yeso o férula de abducción: Se usa en lactantes mayores o en pacientes que requieren cirugía, consiste en colocar los huesos de la articulación de la cadera en la posición correcta, y posteriormente, sujetarlos en esa posición durante varios meses.

Osteotomía periacetabular o femoral proximal: por medio de este procedimiento se corrige la posición de la cavidad de la cadera separándola de la pelvis y volviéndola a colocar para que se adapte mejor a la cabeza, o se cambia la posición de la cabeza frente a la cavidad articular.

Si no se realiza un adecuado tratamiento de displasia de cadera, la formación de esta articulación no se desarrollará adecuadamente y podrían presentarse complicaciones como claudicación (cojera) y/o dolor al caminar. Una cadera con displasia, subluxación o luxación no tratada provocará artrosis de cadera en la vida adulta, con cojera y dolor persistentes.