Clínica Universidad de los Andes / Noticia

Control del niño sano: el chequeo periódico que no se debe olvidar

Existen pautas determinadas de exámenes y evaluaciones para cerciorarse de que todo vaya bien.

El control de niño sano se refiere a chequeos pediátricos periódicos que deben realizarse a los niños desde su nacimiento, no sólo para diagnosticar o tratar enfermedades, sino también para prevenir y detectar a tiempo cualquier anomalía, con el fin de llevar a cabo un tratamiento oportuno. Se trata de evaluar el desarrollo integral de cada paciente. También son instancias de educación a los padres y al niño, y de resolver las dudas que estos tengan al respecto.

Los beneficios del control del niño sano son:

  • Prevención: se tratan temas de seguridad, nutrición y vacunas
  • Seguimiento del crecimiento y desarrollo: no sólo es posible evaluar el desarrollo y crecimiento físico, sino también en el ámbito social y de aprendizaje
  • Instancia para aclarar dudas: es el momento para preguntar sobre diversos ámbitos del crecimiento de los niños
  • Enfoque en equipo: las visitas periódicas con el pediatra generan lazos entre el especialista y los padres, pero también con los niños, lo que puede influir en un desarrollo óptimo de la salud física, mental y social

“Esta instancia busca promover el bienestar de los niños de manera integral, abarcando todos los ámbitos de su vida, tanto físicos, como emocionales y sociales, involucrando también a la familia”, asegura la Dra. Lorena Yates, pediatra de Clínica Universidad de los Andes.

En los primeros años, los controles de niño sano son más seguidos que en jóvenes. La periodicidad recomendada es la siguiente:

  • Recién nacido a 6 meses: Control a los 15 días, al mes de vida y luego mensualmente
  • 6 a 12 meses: Control cada 2 meses.
  • 12 a 24 meses: Control cada 3 meses.
  • 2 a 6 años: Control cada 6 meses
  • De 6 a 18 años: Control anual

¿En qué consiste cada control de niño sano?

Incluye:

  • Revisión de antecedentes generales y familiares
  • Preguntar por hábitos: alimentarios, calidad y cantidad de horas de sueño, limpieza dental, uso de pantallas, ejercicio físico o deportes
  • Revisión del calendario de vacunas
  • Evaluar el desarrollo psicomotor
  • Relación con sus pares y familiares
  • Examen físico completo: peso, talla y toma de presión arterial
  • Chequeo auditivo
  • Evaluación de la visión
  • Evaluación ortopédica
  • Evaluación bucal
  • Realizar una evaluación nutricional: en base al peso y la talla
  • Educación en cuanto a prevención de enfermedades

¿Cuándo llevar a un niño al pediatra antes de un control sano?

Hay ciertos momentos en que es necesario consultar al médico tratante del niño entre controles sanos debido a señales como:

  • Fiebre sobre 38,5°C por más de 3-5 días
  • Decaimiento importante
  • Inapetencia marcada (cambios en la alimentación)
  • Alteración o cambio en las deposiciones: más liquidas o muy duras
  • Dolor de oídos, entre otros

“Finalmente, se podrán decidir las derivaciones a subespecialista u otros especialistas en caso de hallazgos en esta evaluación. Por ejemplo, si el niño ronca, probablemente se derivará al otorrino; si presenta un desarrollo adelantado para su edad, se derivará al endocrinólogo infantil y, si se detectan problemas de visón, al oftalmólogo. El enfoque de la pediatría siempre será preventivo ya que queremos que nuestros niños sean adultos sanos”, asegura la Dra. Yates.

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