Mitos y verdades de la vacuna contra la influenza

Creer que las personas se enferman más cuando se ponen la vacuna, no es real.
04/11/2020
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La influenza es una enfermedad producida por un virus respiratorio muy contagioso, que se hace presente cada año con especial intensidad de mayo a agosto. También se le conoce como gripe y sus síntomas son fiebre alta, dolores musculares intensos, de cabeza y de garganta, además de congestión nasal y tos. Puede complicarse con bronquitis, neumonía, sinusitis, encefalitis o miositis, entre otros.

Se recomienda colocar la vacuna contra la influenza a todas las personas, pero especialmente a niños, embarazadas, adultos mayores y quienes tienen enfermedades crónicas como asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), cardiopatías, hipertensión pulmonar y obesidad.

Nuestra especialista aclara a continuación algunas dudas en torno a esta vacuna.

MITO: Enfermarse de influenza no es tan grave.

La influenza puede derivar en complicaciones graves y potencialmente mortales, como la neumonía.

MITO: El año que me coloqué la vacuna me enfermé mucho más que otros inviernos. 

La vacuna está hecha con virus muertos, que no tienen la capacidad de provocar la enfermedad. Los únicos efectos secundarios pueden ser dolor en el brazo o un poco de fiebre.

Sí puede ocurrir que se contraigan otros virus típicos de la época invernal, como rinovirus o adenovirus.

VERDAD: La época adecuada para colocarse la vacuna es abril.

La respuesta inmunológica tarda un par de semanas en desarrollarse, por lo que se recomienda colocar la vacuna en abril para estar protegidos antes de que comience el brote. Sin embargo, es preferible vacunarse fuera de tiempo que no vacunarse.

Este artículo se desarrolló con la colaboración de la Dra. María Luz Endeiza, infectóloga y Médico Jefe del Laboratorio.

 
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