Clínica Universidad de los Andes / Noticia

Reducción mamaria: una cirugía que puede cambiar la vida

El alivio en cuanto al peso es inmediato y, a largo plazo, mejoran problemas físicos y de autoestima.

Problemas de postura, dolor de espalda y caída de las mamas por su exceso de peso, son algunas de las razones por las que muchas mujeres necesitan una reducción mamaria, intervención quirúrgica que se recomienda a contar de los 18 años, cuando ya se ha completado el desarrollo de estas glándulas.

El Dr. Bruno Dagnino, cirujano plástico de Clínica Universidad de los Andes, explica que esta es una operación que las mujeres agradecen mucho: “La cirugía produce cambios positivos en la calidad de vida, ya que elimina el exceso de peso mamario, mejora el aspecto físico general y la postura. Esto último es importante, ya que contribuye a mejorar los síntomas en la espalda que muchas veces motivan la consulta inicial”.

Esta cirugía se recomienda a cualquier mujer que sienta que sus mamas tienen un volumen excesivo y que le produzcan alguna de las siguientes alteraciones:

  • Dolor de espalda
  • Irritación del pliegue a nivel del surco submamario
  • Peso excesivo de las mamas
  • Problemas posturales relacionados con el peso de las mamas
  • Alteraciones de la autoestima por la imagen corporal asociada a un gran tamaño mamario

En cuanto a cuándo operarse, la recomendación es a partir de los 18 años, cuando ya se ha completado el desarrollo de estas glándulas. Asimismo, es importante señalar que la mayoría de las técnicas preserva la capacidad de lactancia en el futuro, sin embargo, el crecimiento mamario durante dicho período puede afectar el resultado de la cirugía a largo plazo debido, fundamentalmente, al estiramiento de la piel. En estos casos, así como en grandes cambios de peso después de la cirugía, a veces es necesaria una revisión de cicatrices y resección de piel.

 

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¿En qué consiste la cirugía de reducción mamaria?

Esta intervención busca retirar parte del tejido mamario y piel, remodelando la forma de las mamas y elevándolas a una posición acorde a la altura y contextura de la paciente.

Hay diferentes técnicas, pero todas se basan en cuatro pilares:

  • Resección de tejido mamario glandular y piel
  • Preservación de irrigación sanguínea al complejo areola-pezón
  • Remodelación de la glándula mamaria remanente

“El uso de una u otra técnica depende fundamentalmente del grado de hipertrofia y ptosis (caída) de las mamas y el volumen final deseado por la paciente. En cuanto a las cicatrices, estas son extensas y, en general implican una alrededor de la areola, otra vertical desde ese lugar hacia el surco submamario y una tercera horizontal en el surco submamario”, señala el Dr. Dagnino.

El postoperatorio suele ser muy bien tolerado, ya que el dolor es leve a moderado. De no mediar complicaciones, es posible retomar las actividades livianas a las dos semanas de la cirugía, y recuperar la vida normal y la actividad física moderada al mes de la intervención.

La reducción mamaria puede realizarse de forma ambulatoria o con una noche de hospitalización. En la actualidad, es una cirugía cubierta por las Isapre, siempre y cuando el peso del tejido resecado supere los 350 g por lado.

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