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Reducción mamaria: una cirugía que puede cambiar la vida

El alivio en cuanto al peso es inmediato. Mientras que, a largo plazo, mejoran problemas físicos y de autoestima.
07/01/2021

Problemas de postura, dolor de espalda, baja autoestima y caída de las mamas por su exceso de peso, son algunas de las razones por las que muchas mujeres necesitan una reducción mamaria, intervención quirúrgica que se recomienda a los 18 años, cuando ya se ha completado el desarrollo de estas glándulas.

El Dr. Diego Marré, cirujano plástico de Clínica Universidad de los Andes, explica que además del cambio físico evidente, la cirugía les cambia la vida a las pacientes, incluso muchas mejoran su autoestima: “La reducción mamaria es una operación que las mujeres agradecen mucho, ya que el alivio en cuanto al peso es inmediato. En el mediano y largo plazo los beneficios se van notando cada vez más, especialmente la mejoría del dolor de espalda y los problemas posturales.”

El especialista agrega que esta cirugía se recomienda a cualquier mujer que sienta que sus mamas tienen un volumen excesivo y que le produzcan alguna de las siguientes alteraciones:

  • Dolor de espalda
  • Irritación del pliegue a nivel del surco submamario
  • Peso excesivo de las mamas que produce una ptosis (caída) de estas
  • Problemas posturales
  • Alteraciones de la autoestima

Se recomienda a los 18 años, cuando ya se ha completado el desarrollo de estas glándulas. Asimismo, es importante señalar que la mayoría de las técnicas preserva la capacidad de lactancia en el futuro, sin embargo, el crecimiento mamario durante dicho período puede afectar el resultado a largo plazo debido, fundamentalmente, al estiramiento de la piel. En estos casos a veces es necesaria una revisión de las cicatrices y resección cutánea.

¿En qué consiste la cirugía de reducción mamaria?

Esta intervención busca retirar parte del tejido mamario y piel, remodelando la forma de las mamas y elevándolas a una posición acorde a la altura y contextura de la paciente. 

Hay diferentes técnicas, pero todas se basan en cuatro pilares:

  • Preservación de irrigación sanguínea al complejo areola-pezón
  • Resección glandular
  • Resección cutánea
  • Remodelado de la glándula mamaria remanente

“El uso de una u otra técnica depende fundamentalmente del grado de hipertrofia y ptosis (caída) de las mamas, el volumen final deseado por la paciente y la experiencia del cirujano con alguna de las modalidades en particular”, explica el Dr. Marré.

Es una cirugía que puede realizarse de forma ambulatoria o con una noche de hospitalización.

El postoperatorio, en tanto, en general es muy bien tolerado, ya que el dolor es leve a moderado. También se debe usar un sostén postquirúrgico durante 4 a 6 semanas, se pueden retomar actividades livianas a los 5 a 7 días y recuperar la vida normal y la actividad física al mes de la cirugía.

“Las cicatrices varían según la técnica, pero en general casi todas implican una cicatriz alrededor del complejo areola-pezón y otra vertical desde ese lugar hacia el surco submamario. En muchos casos además se agrega una cicatriz horizontal en el surco submamario”, aclara Marré.

Actualmente, la reducción mamaria, independientemente de la técnica utilizada, es una cirugía cubierta por las Isapre, siempre y cuando el peso del tejido resecado supere los 350 g por lado.

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