
El nacimiento marca el cierre de un proceso intenso y el comienzo de una etapa profundamente significativa. En un parto sin complicaciones, la guagua llega preparada: su cuerpo termina de adaptarse a la vida fuera del útero y ese vello suave que la acompañó durante la gestación comienza a desaparecer en los primeros días.
Durante las horas previas y a lo largo del trabajo de parto, la preparación y el acompañamiento cumplen un rol clave. A través de la educación entregada por el equipo de salud, madres y padres conocen qué esperar, cómo reconocer las distintas etapas y qué herramientas pueden ayudar a manejar el dolor y las molestias. Caminar, descansar, respirar conscientemente, escuchar música o darse una ducha tibia son gestos simples que pueden hacer la experiencia más llevadera. Cada indicación tiene un sentido: cuidar el bienestar físico y emocional de la madre mientras el proceso avanza de forma natural.
Cuando el trabajo de parto se inicia, es difícil detenerlo y si se trata de un primer embarazo puede durar de 12 a 18 horas hasta alcanzar la dilatación completa.
En este momento, la contención es tan importante como el cuidado clínico. La presencia de la pareja y el acompañamiento constante de ginecoobstetras, matronas, enfermería y equipos de apoyo permiten que el parto se viva con mayor calma y seguridad. En Clínica Universidad de los Andes, entendemos el nacimiento como un trabajo compartido, donde la excelencia técnica y la cercanía humana van de la mano.
Conoce nuestro servicio de Maternidad, que cuenta con un equipo multidisciplinario que te acompañará de forma integral en las distintas etapas del embarazo, parto y posparto.