Actualización al 2026
La cirugía de Mohs es un procedimiento quirúrgico especializado para tratar cánceres de piel, especialmente aquellos que aparecen en zonas donde es importante preservar la mayor cantidad posible de tejido sano, como la piel del rostro, el cuello, las orejas o las manos.
Se considera uno de los métodos más eficaces para eliminar el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, los tipos más frecuentes de cáncer cutáneo.
Durante este procedimiento, el dermatólogo cirujano extirpa el tumor y analiza las capas de piel en tiempo real mediante un microscopio en conjunto con el equipo de anatomía patológica, capa por capa, hasta asegurarse de haber retirado todas las células cancerosas. Esto reduce al mínimo la posibilidad de recurrencia y conserva el máximo de tejido sano.
En Chile, la cirugía de Mohs se realiza en centros especializados como Clínica Universidad de los Andes, con dermatólogos formados en cirugía oncológica cutánea.
Se indica principalmente en los siguientes casos:
El objetivo es asegurar la remoción completa del cáncer de piel mediante un control preciso de los márgenes quirúrgicos, preservando al máximo el tejido sano para alcanzar las mayores tasas de curación y el mejor resultado funcional y estético posible.
Por su precisión y control inmediato, es considerada actualmente el “estándar de oro” en el tratamiento quirúrgico de los cánceres cutáneos localizados.
El procedimiento se realiza en etapas:
Cada etapa requiere un procesamiento y análisis microscópico detallado, realizado por un equipo multidisciplinario conformado por el cirujano de Mohs, especialistas en anatomía patológica y tecnólogos médicos con formación específica en cirugía micrográfica de Mohs. Este proceso requiere tiempo y precisión, por lo que la intervención puede extenderse durante varias horas antes de confirmar la eliminación completa del cáncer.
El tiempo depende del tamaño y la complejidad del tumor extirpado, así como de la cantidad de etapas necesarias. En promedio, dura entre 2 y 3 horas. Es un procedimiento ambulatorio y, en la mayoría de los casos, se completa en una sola jornada y el paciente puede regresar a su casa el mismo día.
En la gran mayoría de los casos, no. La cirugía de Mohs se realiza bajo anestesia local, por lo que el procedimiento suele ser bien tolerado y el paciente generalmente no siente dolor durante la cirugía. En casos de tumores avanzados o reconstrucciones complejas, el procedimiento puede requerir sedación o anestesia general.
Una vez finalizada la cirugía, es normal presentar dolor local, inflamación o sensación de tirantez en la zona intervenida. La intensidad de estos síntomas varía según la extensión de la cirugía y el tipo de reconstrucción realizada, pero habitualmente pueden controlarse con el tratamiento analgésico indicado por el equipo médico.
La recuperación depende del tamaño, ubicación del tumor extirpado y del tipo de reconstrucción realizada. En la mayoría de los casos, la evolución es favorable y permite retomar progresivamente las actividades habituales siguiendo las indicaciones del equipo tratante.
Para favorecer una adecuada recuperación, se recomienda:
El seguimiento médico es una parte fundamental del tratamiento, ya que permite controlar la evolución de la cicatriz, detectar oportunamente posibles complicaciones y realizar la vigilancia a largo plazo para descartar la aparición de nuevos cánceres de piel o una eventual recurrencia del tumor tratado.
Sí, toda intervención quirúrgica deja algún grado de cicatriz. Sin embargo, una de las principales ventajas de la cirugía de Mohs es que permite preservar la mayor cantidad posible de tejido sano, ya que se extirpa únicamente el tejido comprometido por el tumor. Esto se traduce en heridas de menor tamaño y, en muchos casos, en mejores resultados funcionales y estéticos.
Posteriormente, el cierre de la herida se realiza utilizando técnicas quirúrgicas avanzadas, adaptadas a cada paciente y a la ubicación de la herida, con el objetivo de obtener la mejor cicatriz posible. Con el paso de los meses y siguiendo adecuadamente los cuidados postoperatorios, la cicatriz suele mejorar progresivamente, volviéndose cada vez menos perceptible.
En la mayoría de los casos, no. La cirugía de Mohs es un procedimiento ambulatorio que se realiza con anestesia local, permitiendo que el paciente regrese a su domicilio el mismo día.
Sin embargo, en situaciones seleccionadas como tumores de gran tamaño o reconstrucciones extensas, determinadas condiciones médicas del paciente o cuando se requiere anestesia general puede ser necesaria la hospitalización.
El médico tratante evaluará cada caso de forma individual e indicará si es necesario realizar algún ajuste antes de la cirugía. No se recomienda suspender ningún medicamento por cuenta propia.
Sí, pero es importante proteger la zona operada de la exposición solar directa durante los primeros meses, ya que la cicatriz en formación es más susceptible a pigmentarse y hacerse más visible. Se recomienda el uso diario de protector solar de amplio espectro, sombrero y otras medidas de fotoprotección.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía de Mohs no está exenta de riesgos. Entre las posibles complicaciones se incluyen sangrado, hematoma, infección, apertura parcial de la herida (dehiscencia), cicatrización desfavorable y, en algunos casos, resultados funcionales o estéticos que pueden requerir procedimientos adicionales.
No obstante, cuando la cirugía es realizada por un dermatólogo con formación específica en cirugía micrográfica de Mohs y un equipo colaborador experimentado, se trata de un procedimiento seguro, con un bajo riesgo de complicaciones.
Sí, aunque es poco frecuente. La cirugía de Mohs ofrece las mayores tasas de curación para muchos tipos de cáncer de piel; sin embargo, como cualquier procedimiento médico, no garantiza un éxito del 100% en todos los casos. En ocasiones, pueden persistir células tumorales en zonas de difícil procesamiento o interpretación histopatológica, o presentarse recurrencias con el paso del tiempo. Por este motivo, el seguimiento posterior por el dermatólogo oncólogo es una parte fundamental del tratamiento y permite detectar oportunamente cualquier eventualidad.
La cirugía de Mohs es realizada por dermatólogos con formación específica en cirugía micrográfica y oncología cutánea, en estrecha colaboración con un anatomopatólogo y un tecnólogo médico formado en el área. En casos seleccionados que requieren reconstrucciones de mayor complejidad o por su ubicación, el dermatólogo puede trabajar en conjunto con especialistas en cirugía de cabeza y cuello, cirugía plástica y reconstructiva u oculoplástica, con el objetivo de lograr el mejor resultado oncológico, funcional y estético posible.
Dermatología Oncológica
La dermatología oncológica es la subespecialidad dedicada a la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento integral de los tumores cutáneos. Su objetivo es ofrecer una atención personalizada basada en la mejor evidencia científica, integrando técnicas avanzadas de diagnóstico y tratamiento, como la cirugía micrográfica de Mohs, cuando está indicada. Para el manejo de casos complejos, trabaja en estrecha colaboración con un equipo multidisciplinario que incluye especialistas en cirugía de cabeza y cuello, cirugía oncológica, dermatopatología, oncología médica, radioterapia y otras disciplinas, con el propósito de garantizar el mejor resultado oncológico, funcional y estético para cada paciente.
Dermatología Oncológica - Cirugía Dermatológica - Cáncer de Piel - Cirugía Micrográfica de Mohs - Tumores cutáneos
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