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Cardiopatía congénita materna y embarazo

Las mujeres con cardiopatías congénitas corresponden al 1% de las mujeres embarazadas.

En los últimos años, ha aumentado la prevalencia de cardiopatías en la población gestante, lo que tiene relación con el retraso en la maternidad y la prevalencia creciente de factores de riesgo cardiovascular, como diabetes, hipertensión arterial y obesidad.

Un 1% de las embarazadas tiene cardiopatías congénitas, causa frecuente de muerte materna durante el embarazo. Esto se debe a que el embarazo y parto se asocian a cambios fisiológicos significativos que requieren de la adaptación del sistema cardiovascular. Estos cambios son tolerados en gestantes sin cardiopatía; sin embargo, las mujeres que tienen enfermedades cardiovasculares se exponen a riesgos importantes.

El 10% de las embarazadas con cardiopatía congénita presenta complicaciones cardíacas, siendo las más frecuentes insuficiencia cardíaca y arritmias durante el embarazo y en el período cercano al parto.

Los hijos nacidos de madres con cardiopatía congénita tienen más riesgo de tener malformaciones cardíacas también (4%). Además, la incidencia de complicaciones fetales y neonatales es mayor en gestantes cardiópatas, generando frecuentemente retraso del crecimiento intrauterino, partos prematuros, hemorragia intracraneal y muerte fetal antes del parto.

Por estas razones es importante que un especialista en medicina materno fetal junto a un cardiólogo especialista en cardiopatías congénitas, atiendan a este grupo de pacientes.

Se debe informar inmediatamente al médico tratante en caso de presentar alguno de estos síntomas:

  • Dificultad para respirar (disnea).
  • Dificultad para respirar mientras se está acostada (ortopnea).
  • Falta de aire al hacer esfuerzo físico o en reposo.
  • Palpitaciones cardíacas, frecuencia cardíaca acelerada o pulso irregular.
  • Dolor en el pecho.
  • Sensación de mareo.

El embarazo tensiona el corazón y el sistema circulatorio, además de aumentar el volumen de la sangre entre 30 y 50% para nutrir al feto en crecimiento. El corazón bombea mayor cantidad de sangre por minuto y la frecuencia cardíaca aumenta. Además, el trabajo de parto y el parto incrementan el esfuerzo del corazón, presentando cambios bruscos en el flujo sanguíneo y en la presión.

En Clínica Universidad de los Andes, contamos con obstetras especializados en la atención de mujeres con estas características, como también un apoyo interdisciplinario con cardiólogos, electrofisiólogos y médicos intervencionistas de vasta experiencia en la atención y seguimiento de estas pacientes. Este equipo será capaz de controlar a estas pacientes de alto riesgo para que el resultado perinatal sea el más adecuado posible.

En caso de que el corazón no esté funcionando bien, se puede administrar digoxina (utilizada para tratar la insuficiencia cardíaca). Además, se recomienda que la mujer haga reposo o límite sus actividades a partir de las 20 semanas de gestación.

Durante el parto, es necesaria la anestesia epidural, ya que bloquea la sensibilidad en la médula espinal y reduce la respuesta de estrés que provoca el dolor y la necesidad de pujar. El objetivo es reducir el estrés cardíaco. Sin embargo, puede ser necesario tomar medidas diferentes en mujeres que presentan ciertas cardiopatías, como estenosis aórtica.

Luego del nacimiento, se lleva un control periódico semanal de las pacientes por parte de un cardiólogo.