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Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico, estructura encargada de enviar al cerebro las imágenes que vemos. Evoluciona lenta y silenciosamente, y puede causar ceguera de forma irreversible.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el glaucoma es responsable del 2% de los casos de discapacidad visual. En Chile, entre el 1 y 3% de la población tiene glaucoma.

El principal factor de riesgo es la presión intraocular elevada que va deteriorando progresivamente las fibras nerviosas. Esto es debido a que la vía de salida del humor acuoso (trabéculo) se comienza a dañar, lo que dificulta la evacuación de este.

Existen tres tipos de glaucoma:

  • Primario de ángulo abierto: la presión ocular daña el nervio óptico. Es el más frecuente y su causa es desconocida. Sin embargo, existen factores de riesgo que aumentan la posibilidad de desarrollarlo, como tener la presión intraocular elevada, ser mayor de 40 años, tener familiares con glaucoma o sufrir miopía.
  • Primario de ángulo estrecho o cerrado: el iris sobresale hacia delante estrechando o bloqueando el ángulo de drenaje entre la córnea y el iris. Puede ser agudo o crónico y se asocia a factores de riesgo como ser mayor de 50 años, ser mujer, tener familiares con glaucoma o tener hipermetropía.
  • Secundarios: se presentan como consecuencia de trauma o inflación ocular, y la ingesta de medicamentos, como los esteroides.

Esta patología no produce síntomas en etapas iniciales o cuando afecta a un solo ojo. Generalmente, los síntomas se manifiestan en etapas avanzadas en donde se perciben problemas de la agudeza visual o del campo visual, es decir, cuando se ha comprometido una parte importante de la visión.

Cabe destacar que los síntomas también varían según el tipo de glaucoma. En casos de glaucoma de ángulo abierto, se presentan puntos ciegos irregulares en la visión lateral o central, que ocurren con frecuencia en ambos ojos, o visión de túnel. Por otra parte, en glaucoma de ángulo estrecho o cerrado, se puede dar dolor de cabeza intenso, dolor ocular, náuseas o vómitos, visión borrosa, halos alrededor de las luces o enrojecimiento de los ojos.

El glaucoma suele ser hereditario, ya que se han identificado en algunas personas genes vinculados con la presión ocular alta y con una lesión en el nervio óptico. Además, existen factores de riesgo como, por ejemplo, tener presión intraocular elevada, ser mayor de 40 años, presentar alteraciones en el aspecto del nervio óptico, padecer miopía y ciertas condiciones crónicas como hipertensión y diabetes.

En Clínica Universidad de los Andes contamos con un completo equipo de especialistas para responder y solucionar todos los problemas oftalmológicos de nuestros pacientes adultos y pediátricos. Además, trabajamos en conjunto con la Fundación Oftalmológica de Los Andes (FOLA) para brindar la mejor experiencia a nuestros pacientes con enfermedades de la visión. La FOLA es una institución de larga trayectoria y prestigio nacional e internacional en el campo clínico, académico y quirúrgico, con más de 30 años de experiencia en la resolución integral de patologías oftalmológicas.

El oftalmólogo diagnosticará glaucoma revisando la historia clínica del paciente y se realizará un examen ocular completo. Además, se pueden hacer varias pruebas como, por ejemplo, medir la presión intraocular por medio de una tonometría, analizar el daño del nervio óptico con un examen con el ojo dilatado, verificar las zonas de pérdida de visión por medio de una prueba del campo visual, medir el espesor corneal con una paquimetría e inspeccionar el ángulo de drenaje por medio de una gonioscopía.

El daño provocado por el glaucoma es irreversible y causa ceguera a largo plazo. Es por esto que un diagnóstico oportuno podría ayudar a disminuir o prevenir la pérdida de la visión.

El tratamiento del glaucoma consiste principalmente en reducir la presión intraocular e incluyen las siguientes opciones:

Gotas oftálmicas: pueden ayudar a disminuir la presión ocular, mejorando el drenaje de líquido en el ojo o reduciendo la cantidad de líquido que produce el ojo. Estas podrían incluir prostaglandinas, betabloqueadores, agonistas alfa-adrenérgicos, inhibidores de la anhidrasa carbónica, inhibidor de rho-quinasa o agentes mióticos o colinérgicos.

Medicamentos orales: si las gotas oculares no disminuyen la presión ocular, se pueden indicar medicamentos orales, por lo general, un inhibidor de la anhidrasa carbónica, que disminuye la producción de humor acuso, bajando la presión intraocular.

Trabeculoplastía: este es un tratamiento con láser y es una muy buena opción para pacientes con glaucoma de ángulo abierto inicial. Por medio de un pequeño rayo de láser se abren los canales obstruidos en la estructura de la malla trabecular.

Trabeculectomía o cirugía filtrante: este es un procedimiento quirúrgico que consiste en crear una apertura en la esclerótica (parte blanca del ojo) y extirpar parte de la malla trabecular, permitiendo un mejor drenaje del humor acuoso y con ello la disminución de la presión intraocular.

Tubos de drenaje: en este procedimiento se inserta un pequeño dispositivo de drenaje para drenar el exceso de líquido y disminuir así la presión ocular.

Iridotomía periférica con láser: este procedimiento se realiza en pacientes con glaucoma de ángulo estrecho o cerrado. Se realiza una pequeña incisión en el iris mediante el uso de láser, lo que permite que el humor acuoso salga a través de esta incisión y de esta forma disminuir la presión ocular.

En Chile, entre el 1 y 3% de la población tiene glaucoma.