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Hiperplasia prostática

La glándula prostática tiene la forma y tamaño de una nuez. Está ubicada bajo la vejiga del hombre y por su interior pasa la orina desde la vejiga hacia la uretra. Su función es producir parte del líquido seminal.

La hiperplasia se refiere al crecimiento de la próstata, la que, a partir de los 40 años, puede presentar un crecimiento normal debido al aumento de tejido benigno por estimulación de la testosterona. Al menos un tercio de los hombres, a partir de los 50 años, presenta síntomas debido a este crecimiento de la glándula.

El crecimiento de la próstata puede dificultar el paso de orina y provocar:

-        Chorro urinario débil.

-        Goteo.

-        Dificultad para iniciar la micción

-        Necesidad de orinar frecuentemente o con urgencia, o necesidad de orinar varias veces por noche.

Cuando la obstrucción es mayor puede ocasionar complicaciones como:

-        La retención urinaria completa, que debe ser drenada con una sonda a través de la uretra.

-        Formación de cálculos en la vejiga.

-        Predisposición al desarrollo de infección urinaria.

La próstata, a partir de los 40 años, puede presentar un crecimiento normal debido al aumento de tejido benigno por estimulación de la testosterona.

Tratamientos para la hiperplasia prostática: 

Clínica Universidad de los Andes cuenta con toda la tecnología, equipamiento y experiencia en cada una de las alternativas de tratamiento. Podemos ofrecer solución a los problemas derivados del crecimiento prostático benigno con confianza y avalados en nuestros buenos resultados.

-        Farmacológico: Cuando los síntomas son importantes, se puede iniciar un tratamiento con fármacos que ayudan a reducir la obstrucción a la salida de la vejiga y disminuyen discretamente el tamaño prostático.

-        Cirugía: Si estos medicamentos no alivian lo suficiente o el paciente presenta complicaciones debido al crecimiento prostático (retención urinaria, cálculos en la vejiga, infección urinaria), se indica una cirugía para extirpar el tejido que provoca la obstrucción.

Existen varias alternativas quirúrgicas para tratar el crecimiento prostático. La elección dependerá del tamaño prostático, la presencia de complicaciones como cálculos en la vejiga y las características del paciente (presencia de otras enfermedades, uso de medicamentos anticoagulantes, deseo de preservar eyaculación, etc.).

Cuando la glándula es de tamaño pequeño o mediano (menor de 80 cc), las alternativas endoscópicas son las indicadas. Estas permiten reducir el tejido prostático mediante resección con instrumental eléctrico o vaporización con láser. Tienen bajo riesgo de sangrado e infección, y una rápida recuperación ya que no requieren incisión en la piel.

Si se trata de una próstata grande (mayor de 80 cc) lo ideal es practicar una cirugía de “enucleación prostática”. Este procedimiento se puede realizar de manera abierta mediante una incisión en la parte baja del abdomen, con muy buenos resultados a largo plazo, pero con riesgo moderado de sangrado e infección y una estadía hospitalaria de entre 5 y 7 días. En los últimos años se ha implementado la misma enucleación prostática, pero por vía endoscópica, generalmente con láser, que logra el mismo resultado que la vía abierta, pero evitando la incisión en la piel y acortando habitualmente la estadía hospitalaria a menos de 48 horas.