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Rosácea

La rosácea en una enfermedad que afecta a la piel de la cara, cuya causa precisa es desconocida, aunque se sabe que involucra factores genéticos, radiación ultravioleta, algunos microrganismos entre otros.

Es más prevalente en pieles claras, afecta un poco más frecuentemente a mujeres, se inicia habitualmente en la edad adulta y suele tener un curso fluctuante.

Se presenta con una serie de manifestaciones que no siguen necesariamente un curso predeterminado y pueden o no estar asociadas entre sí: eritema o enrojecimiento facial persistente, telangiectasias (dilatación de los capilares sanguíneos superficiales), lesiones inflamatorias similares al acné tipo pápulas, pústulas o nódulos, edema o hinchazón de la cara y tendencia a ruborizarse frecuentemente por distintos estímulos como el calor, la luz solar, el viento, el estrés, el consumo de alcohol o de sustancias irritantes.

En algunos casos, puede afectar a los ojos, independientemente del grado de compromiso de la piel (rosácea ocular). En los hombres es más probable ver casos de aumento de volumen progresivo, firme y rojizo de algunas zonas de la cara, principalmente la nariz (rinofima).

Para prevenir la rosácea se aconseja:

  • Evitar los  factores desencadenantes (ambientes calurosos, duchas calientes, cambios bruscos de temperatura, alimentos irritantes, alcohol).
  • No exponer el rostro al sol.
  • Al estar al aire libre, aplicarse protector solar de, al menos FPS 30+, usar sombrero y anteojos de sol. Si hace frío o hay viento, cubrirse la cara.
  • Mantener cuidados de la piel, que incluyan limpieza suave e hidratación.

- Eritema: enrojecimiento de la piel del rostro, especialmente nariz y mejillas.

- Flushing: enrojecimiento súbito o rubor de la piel facial.

- Telangiectasias: capilares sanguíneos dilatados en mejillas, nariz, se ven como líneas rojas persistentes.

- Pápulas: lesiones inflamatorias palpables de color rojizo.

- Pústulas: lesiones palpables rojizas con pus.

- Fimas: aumento progresivo, firme y rojizo de tejidos blandos de partes de la cara, más frecuentemente la nariz (rinofima).

- Síntomas oculares: ojo rojo, lesiones inflamatorias (requiere evaluación por oftalmólogo).

-Genéticas: existe una tendencia familiar, especialmente en pieles claras.

-Ambientales: factores como la exposición solar, el calor, el viento, los cambios bruscos de temperatura, algunos cosméticos pueden exacerbar sus manifestaciones.

-Estrés.

-Dieta: alimentos muy condimentados o picantes, líquidos calientes, alcohol.

-Microrganismos: pueden jugar un rol en la inflamación de la piel.

El tratamiento de la rosácea tiene como objetivo mantener bajo control los síntomas y la aparición de las lesiones cutáneas que pueden acompañar este trastorno. El especialista, según el tipo y severidad de la rosácea, indica medidas preventivas, cuidados específicos de la piel, medicamentos de uso local, oral y/o la aplicación de otras terapias como criocirugía, láser, etc.   

Sin embargo, el éxito a largo plazo en el manejo de la rosácea suele requerir de un cuidado permanente de la piel por parte del paciente y evitar los factores que exacerban las manifestaciones de esta enfermedad.