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Sudoración e hiperhidrosis

1 de cada 10 personas en el mundo sufre de sudoración excesiva.

La sudoración es un proceso fisiológico normal cuya principal función es regular la temperatura corporal. La sudoración excesiva se observa en, aproximadamente, el 10% de la población y consiste en transpiración mayor que lo habitual frente a estímulos normales (calor y ejercicio), molesta para la persona y que altera su calidad de vida.

Existen dos tipos de hiperhidrosis:

-        Primaria o idiopática: es una alteración en que se produce mayor sudoración que la requerida para la mantención de la temperatura corporal, transpirando en forma excesiva no sólo frente al calor y el ejercicio, sino que en cualquier momento sin causa evidente. Se produce por una disfunción del Sistema Nervioso Simpático, encargado de la termorregulación, y se caracteriza por la hiperfunción de las glándulas sudoríparas ecrinas que producen la transpiración, afectando entre un 1 y 3% de la población.

-        Secundaria: se debe a patologías o enfermedades que provocan mayor sudoración, como fiebre, menopausia, obesidad, alcoholismo, hipertiroidismo, diabetes, tuberculosis, ciertos tumores y algunas drogas y medicamentos.

Además, según el área afectada, puede tratarse de hiperhidrosis generalizada (se presenta en todo el cuerpo), o localizada (se da en axilas, cara, manos y pies).

Los síntomas más habituales de la Hiperhidrosis Primaria son:

  • Aumento repentino de la sudoración.
  • Sudoración excesiva por más de seis meses en axilas, manos, planta de los pies y cara.
  • Presentar al menos un episodio de hipersudoración a la semana.
  • Ausencia de sudoración nocturna.

Es posible que la hiperhidrosis primaria o idiopática tenga un componente hereditario, ya que en ocasiones, se presenta en varios integrantes de una familia. Sin embargo, su causa es desconocida.

Contamos con un equipo multidisciplinario de expertos enfocados en evaluar y ofrecer el tratamiento más adecuado para cada paciente. 

Tras el diagnóstico, el médico puede recomendar medicamentos para bloquear los nervios y cremas de uso tópico, para disminuir la sudoración.

En casos más severos o en los que estos tratamientos no son efectivos, existen diferentes opciones terapéuticas:

Inyecciones de toxina botulínica (bótox): este tratamiento bloquea temporalmente los nervios que estimulan la producción de sudor en las glándulas sudoríparas. La respuesta del tratamiento se presenta entre los 3 a 7 días desde su aplicación y su duración varía de 2 a 11 meses, con reaparición gradual de los síntomas.

MiraDry (Ablación por Microondas): el sistema MiraDry tiene como objetivo destruir las glándulas sudoríparas a través de un sistema microondas, las que generan calor a nivel del tejido graso subdérmico, donde se encuentran las glándulas sudoríparas, destruyéndolas. Este sistema es altamente efectivo en el control de los síntomas (sobre el 60-80% de los casos).

Esta técnica fue aprobada por la FDA en 2011 para el tratamiento de hiperhidrosis axilar y la sudoración excesiva. Se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local, en una sala de procedimientos.

Simpatectomía por videotoracoscopía:

corresponde a una cirugía que consiste en seccionar o resecar una porción de la cadena simpática, el lugar donde se originan los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas. Cuando existe hiperhidrosis palmar, la interrupción se realiza al nivel de la tercera costilla, si se trata de hiperhidrosis axilar, la cadena es seccionada a nivel de la cuarta costilla, mientras que si se da hiperhidrosis facial, la sección se realiza en la segunda costilla o lo más cercano posible al ganglio estrellado. La cirugía se realiza de forma bilateral.

La simpatectomía se efectúa por videotoracoscopía, técnica mínimamente invasiva en la cual se realizan dos o tres pequeñas incisiones bajo el brazo por las que introduce un endoscopio (cámara) y las herramientas necesarias para el procedimiento.

Esta técnica tarda aproximadamente entre 1 y 3 horas, es segura, con mínimas complicaciones, y efectiva, ya que logra el control de los síntomas en forma permanente en más del 95% de los pacientes. Puede ser ambulatoria o requerir un día de hospitalización. Se utiliza anestesia general.