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Tétanos

El tétanos es una enfermedad infecciosa grave y potencialmente mortal, que requiere de un diagnóstico y un tratamiento oportuno. Es causada por una toxina bacteriana que afecta al sistema nervioso y puede producir contracciones musculares dolorosas en la mandíbula y en los músculos del cuello, llegando incluso a interferir con la capacidad respiratoria y poner en riesgo la vida.

El 60% de los casos de tétanos se da en mayores de 60 años y no se transmite de persona a persona.

El período de incubación generalmente es menor a 14 días, pero puede ser más prolongado, llegando incluso a los dos o tres meses.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Espasmos musculares dolorosos y progresivos.
  • Espasmo laríngeo.
  • Dificultad para tragar.
  • Parálisis de los músculos respiratorios.
  •  Hipertensión arterial y arritmias.
  • Espasmos y rigidez de los músculos de la mandíbula (trismo).

La causa del tétanos es la toxina producida por esporas de la bacteria Clostridium tetani que se encuentra en el polvo, la tierra y las heces de animales. Cuando las esporas de la bacteria entran en una herida profunda, se convierten en bacterias que pueden producir la toxina tetanospasmina, la que afecta a las neuronas motoras (que controlan los músculos), causando espasmos y rigidez muscular.

La manera de prevenirlo es con la vacuna antitetánica que todos los niños reciben como parte del Programa Nacional de Inmunizaciones y que debería reforzarse cada 10 años en los adultos.

Contamos con un equipo multidisciplinario de expertos enfocados en entregar un diagnóstico certero y tratar a nuestros pacientes del tétanos.

El médico diagnostica el tétanos a través de una exploración física con presencia de una herida y con la constatación sobre los síntomas de espasmos musculares, rigidez y dolor. Los análisis de laboratorio no son útiles para el diagnóstico de esta enfermedad, ya que no hay un examen específico para confirmar el tétanos.

No hay cura para el tétanos y el tratamiento se centra en controlar las complicaciones, cuidar las heridas y administrar medicamentos que alivien los síntomas hasta que los efectos de la toxina del tétanos desaparezcan.

Cuidado de la herida: es importante limpiar la herida para así evitar el crecimiento de esporas de tétanos. Es necesario eliminar la suciedad, los objetos extraños y el tejido muerto de la herida.

Medicamentos: pueden indicarse antitoxina, antibióticos orales o inyectables para combatir la bacteria del tétanos, la administración de la vacuna antitetánica y sedantes para controlar los espasmos musculares.

Ante una infección grave de tétanos, es necesario permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos porque los sedantes podrían inhibir la respiración y se podría necesitar temporalmente el uso de un ventilador mecánico.

Cabe destacar que las personas que se recuperan del tétanos pueden volver a infectarse.