"El apoyo médico fue muy importante en todo el proceso"

Gracias a una manga gástrica, Josefina Ávila Reuly ha bajado 50 kilos, dejando atrás su obesidad.
04/11/2020
Desde pequeña había tenido un peso acorde a su estatura (1.64 m), pero hace algunos años comenzó lentamente a aumentar de peso, hasta llegar a 113 kilos. Una cifra preocupante, considerando que solo tenía 24 años. 

“Traté de bajar de peso con muchos tipos de dietas y medicamentos, y no lograba ningún cambio. Me costaba mucho tener una alimentación adecuada, porque tenía ansiedad. La comida era un refugio para mí”, cuenta Josefina.

Los kilos extra comenzaron a afectar dramáticamente su calidad de vida. “Me molestaba caminar, porque me dolían constantemente las rodillas e, incluso, me costaba respirar por todo el peso. No podía seguir así, estaba perdiendo mi juventud”, señala.

Josefina decidió buscar ayuda y ver la opción de una cirugía bariátrica. Fue así como llegó al Dr. Jorge León, cirujano digestivo del Programa de Obesidad y Diabetes de Clínica Universidad de los Andes.

“Tenía mucho miedo, pero estaba consciente de que, si seguía con los mismos hábitos, podía enfermarme gravemente. El doctor me dijo que era candidata a cirugía, pero que antes debía pasar por un proceso de evaluación con el equipo del Programa”, explica.

“Para nosotros es muy importante no solo el procedimiento para bajar de peso, sino que tener una buena preparación para que el paciente no vuelva a subirlo con el tiempo”, explica el Dr. León.

Luego de ser evaluada por un equipo multidisciplinario, integrado por médicos, psicólogos, psiquiatras, kinesiólogos y nutricionistas, determinaron que Josefina tenía obesidad mórbida y que la mejor opción de tratamiento era la cirugía. Una vez que le comunicaron la decisión, debió cumplir una preparación de tres meses antes de definir la fecha de la intervención, que se llevó a cabo en febrero de 2018.

Josefina fue sometida a una manga gástrica, cirugía que consiste en remover el 90% del estómago, reduciendo notoriamente su volumen. Además, a diferencia del bypass, es un procedimiento menos invasivo y más amigable para los pacientes. Se mantiene el camino y tránsito normal en el tubo digestivo y tiene un buen pronóstico en la baja de peso.

En poco más de un año, Josefina ha bajado 50 kilos y su vida ha cambiado completamente. Se siente linda, saludable y con más energía para hacer las actividades diarias.  Ha vuelto a sentirse segura y su autoestima se ha elevado considerablemente.

“Sin duda fue la mejor decisión. Hoy me siento mejor, soy más feliz y me quiero más.  El apoyo del equipo médico ha sido muy importante en todo el proceso y esto y segura que seguiré apoyándome en ellos para que todo esto sea un éxito”
, finaliza Josefina.

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