Clínica Universidad de los Andes / Noticia

Premio DAISY: historias de un cuidado compasivo en enfermería

Este año, reconocimos a tres enfermeras y una TENS cuya cercanía, acompañamiento y excelencia técnica marcaron la experiencia de pacientes y familias.
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En Clínica Universidad de los Andes vivimos con profundo sentido la ceremonia del Premio DAISY, un reconocimiento internacional que celebra el cuidado compasivo que enfermeros, matrones y TENS entregan cada día a las personas que confían su cuidado a nosotros. Este premio nace de historias reales de acompañamiento humano, donde la dignidad del paciente está siempre en el centro y cada gesto importa.

El premio DAISY nació en Estados Unidos, bajo el alero de la Fundación DAISY. El año 2018, fuimos la primera clínica en ser parte de esta Fundación en Latinoamérica. Desde esa fecha, 21 enfermeros, matrones y TENS han sido reconocidos con este premio por nuestros pacientes. Durante 2025, recibimos 199 nominaciones, siendo dos enfermeras y una TENS.

Conoce las historias que las llevaron a recibir este reconocimiento internacional y qué ha significado para ellas.

Luisana Ponce, enfermera Unidad de Apoyo Clínico

Para Luisana, recibir este premio fue una alegría inmensa. Cuenta que cuando llegó a trabajar a la Clínica estudiaba enfermería y siempre oía sobre este premio y le enorgullecía que se reflejara y premiara el trabajo que se hace todos los días, pero que no es tan visible. Algo refleja el sello UANDES: que el paciente es y se sienta lo primero.

“Para mí el cuidado compasivo es la esencia de lo invisible, lo que hacemos día a día. Es estar ahí para el otro, escucharlo y dar una palabra de aliento cuando es lo que más se necesita”, cuenta Luisana.

Relato de la familia del paciente que la nominó:

Ante toda la incertidumbre por la condición de salud de mi tata, Luisana fue un pilar fundamental para mantenernos a flote. Su calidad humana es intachable. Se dio el tiempo de llevar a mi mamá a conocer la sala de espera del piso 2 antes de la operación y explicarle cómo sería el procedimiento, resolviendo sus dudas y mostrando una sincera preocupación por nuestra familia.

Después de más de tres horas sin noticias, Luisana fue a averiguar cómo avanzaba la cirugía y nos entregó tranquilidad y paz en un momento muy difícil. Es una excelente profesional, y se nota que tiene verdadera vocación y ama lo que hace, irradiando cariño y apoyo incondicional tanto a los pacientes como a sus familias.

Camila Romero: enfermera Unidad de Paciente Crítico Adulto: cuidado cercano que acompaña hasta lo esencial

La historia compartida por la familia que la nominó narra cómo Camila estuvo presente no solo en los procedimientos clínicos, sino también en cada momento de incertidumbre y emoción. Con una actitud atenta, cuidadosa y cálida, sostuvo la mano de quienes pasaban por días complejos, recordándoles siempre que no estaban solos. Para Camila, el cuidado compasivo es ver a la persona detrás de la enfermedad, acompañar con su presencia y respeto, y hacer que cada día de recuperación tenga un sentido más humano.

Camila encuentra extraordinario que una familia reconozca de esta manera su trabajo cotidiano: “creo que en eso reside la belleza y la delicadeza de este premio. Siento que nos lo ganamos todos, porque muchas veces los pacientes están meses con nosotros. Y sobre todo creo que cuidar como si fuera mi familia, porque si yo tuviera a mi mamá en esa situación, me encantaría que alguien pudiera darle el cariño y cuidarla de esa forma. Creo que eso para mí es el cuidado compasivo”.

Relato de la familia del paciente que la nominó:

Quiero compartir la increíble experiencia que vivimos como familia gracias a Camila Romero, quien ha dejado una huella imborrable en nuestras vidas. Mi hermano lleva más de dos meses hospitalizado, enfrentando una situación extremadamente difícil y dolorosa, luego de un grave accidente. Durante este periodo, cumplió su rol profesional con una dedicación y humanidad que superaron todas nuestras expectativas.

Cada vez que entraba a la habitación no solo brindaba cuidados, sino también calidez reconfortante. Se tomaba el tiempo para hablarle, entregarle palabras de aliento y comprenderlo en una etapa especialmente dura. Como enfermera, se preocupó más allá de lo común, ayudándonos con sus almuerzos, enseñándonos y explicándonos muchas cosas.

Cami nos demostró que cuidar va mucho más allá de lo técnico. Para nosotros no fue solo una profesional excepcional, sino también un verdadero pilar emocional. Nos escuchó, nos acompañó y nos ayudó a sobrellevar el peso de esta experiencia con una empatía profunda y sincera.

Alejandra Espinoza, TENS de Pediatría: humanidad que deja huella

También este año fue reconocida la dedicación de Alejandra Espinoza, un gesto constante de empatía y apoyo para niños y sus familias en momentos de vulnerabilidad. Su trabajo refleja una comprensión profunda del cuidado: estar ahí, escuchar, responder con delicadeza y generar tranquilidad en quien más lo necesita. Cada acción de Alejandra —desde una palabra amable hasta su presencia en la habitación— se convierte en una expresión de dignidad y respeto por la persona que cuida.

“Yo siempre trato de trabajar con mucho amor, cariño, que los pacientes se sientan tranquilos. Siempre con una sonrisa, a veces buscándoles un juego para que ellos se tranquilicen. Yo me pongo en el lugar del paciente, en cómo me gustaría que trataran a mi hija, a mi familiar y a mí, siempre con empatía, cariño, amor. Estoy muy agradecida por sus bellas palabras, muy lindas y que valoren mi trabajo y que se sientan cómodos cuando yo los atendí”, asegura Alejandra.

Relato de la familia del paciente que la nominó:

Nominamos a Alejandra porque ha sido un verdadero ángel para nuestra hija y para nosotros como papás. Desde el primer momento nos sorprendió su cariño, paciencia y la forma en que se involucró en el cuidado de nuestra bebé, y no solo en lo que debía hacer, sino que en cada pequeño gesto lleno de humanidad. Se preocupó de que Martina estuviera cómoda, tranquila y feliz, jugó con ella, le dio de comer cuando estaba mañosa y logró ganarse su confianza con ternura, convirtiendo cada momento de atención en algo positivo, lleno de calma y sonrisas.

Para nosotros también fue un apoyo enorme, nos hizo sentir acompañados y contenidos, siempre atenta a nuestras necesidades, incluso adelantándose a lo que íbamos a pedir, como si nos leyera el pensamiento. En medio de la preocupación y el cansancio que vivimos en este proceso, ella nos regaló tranquilidad y nos transmitió confianza.

Lo que más destacamos de Alejandra es que no se limitó a cumplir sus funciones: nos entregó humanidad, empatía y un cariño sincero que hicieron toda la diferencia. Transformó una experiencia difícil en un recuerdo lleno de cuidado, amor y contención. Para nuestra familia, su entrega ha sido invaluable.

Un premio que celebra la entrega cotidiana

El Premio DAISY no distingue grandes gestos extraordinarios, sino la suma de miles de pequeños actos de atención que hacen la diferencia en la experiencia de un paciente y su familia. Cada nominación recibida habla de un cuidado que fue más allá de lo esperado, integrando técnica, presencia y humanidad.

En Clínica Universidad de los Andes practicamos una medicina que une rigor científico y cercanía humana. Este reconocimiento es un momento para agradecer, detenernos y destacar que el cuidado compasivo se vive en todos quienes integran nuestros equipos. Porque así construimos espacios donde las personas sienten dignidad, acompañamiento y respeto.