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¿Qué es la hiperplasia prostática benigna?

Esta enfermedad que se caracteriza por el aumento de volumen de la próstata, produce molestias urinarias que tienen tratamiento.
10/12/2020
adulto de 50 años o más

La glándula prostática tiene la forma y tamaño de una nuez y está ubicada bajo la vejiga del hombre. Por su interior pasa la orina desde la vejiga hacia la uretra y su función es producir parte del líquido seminal.

A partir de los 40 años, la próstata puede presentar un crecimiento normal, fenómeno llamado hiperplasia prostática benigna, debido al aumento de tejido benigno, por estimulación de la testosterona. En ese contexto, al menos a un tercio de los hombres, desde los 50 años en adelante, presentará síntomas que dificultan al paso de la orina. Algunos de estos son:

  • Flujo urinario débil
  • Goteo
  • Dificultad para iniciar la micción
  • Necesidad de orinar frecuentemente y/o con urgencia
  • Orinar varias veces por noche

El Dr. Iván Sáez, urólogo de Clínica Universidad de los Andes, explica que “cuando la obstrucción es mayor, puede ocasionar complicaciones como la retención urinaria completa, que debe ser drenada con una sonda a través de la uretra. También pueden formarse cálculos en la vejiga o predisponer al desarrollo de infección urinaria”.

Cuando los síntomas son importantes, se puede iniciar un tratamiento con fármacos que ayudan a reducir la obstrucción a la salida de la vejiga y disminuyen discretamente el tamaño prostático. Si estos medicamentos no alivian lo suficiente, o el paciente presenta complicaciones debido al crecimiento prostático (retención urinaria, cálculos en la vejiga, infección urinaria), se indica cirugía para extirpar el tejido que provoca la obstrucción.

Existen varias alternativas quirúrgicas para tratar el crecimiento prostático. Para elegir la técnica utilizada, se debe analizar caso a caso. También depende del tamaño prostático, la presencia de complicaciones como cálculos en la vejiga, y las características del paciente como presencia de otras enfermedades, uso de medicamentos anticoagulantes, entre otros.

Con respecto a las alternativas, “cuando la glándula es de tamaño pequeño o mediano (menor de 80 cc), las alternativas endoscópicas son las indicadas. Estas permiten reducir el tejido prostático mediante resección con instrumental eléctrico o vaporización con láser. Tienen bajo riesgo de sangrado e infección, y una rápida recuperación ya que no requieren incisión en la piel”, enfatiza.

“Sin embargo, si se trata de una próstata grande (mayor de 80 cc), lo ideal es practicar una cirugía de enucleación prostática. Este procedimiento se puede realizar de manera abierta mediante una incisión en la parte baja del abdomen, con muy buenos resultados a largo plazo, pero con riesgo moderado de sangrado e infección y una estadía hospitalaria de entre cinco y siete días. En los últimos años, se ha implementado la misma enucleación prostática, pero por vía endoscópica, generalmente con láser, que logra el mismo resultado que la vía abierta, pero evitando la incisión en la piel y acortando habitualmente la estadía hospitalaria a menos de 48 horas”, explica.

Para cualquiera de estas alternativas, Clínica Universidad de los Andes, junto a su equipo de urología,  cuenta  con la  tecnología, equipamiento y experiencia para entregar una solución efectiva a los pacientes que tienen esta patología. 

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