
Como Clínica estamos comprometidos con la inclusión y con construir una comunidad laboral diversa y respetuosa, donde cada persona pueda aportar desde sus talentos y desarrollarse con dignidad.
Por esto, en nuestra Clínica trabajan personas con discapacidades cognitivas, físicas, viscerales y sensoriales, entre ellas colaboradores con trastorno del espectro autista, síndrome de Down, hipoacusia y discapacidad física. Se desempeñan en áreas administrativas, de apoyo clínico, en cocina y otros servicios. Asimismo, algunos son jefaturas y también hay profesionales, como psicólogas y enfermeras, siendo parte activa de los equipos que sostienen el funcionamiento diario de la Clínica.
Aquí, la inclusión no es un concepto abstracto: es una experiencia cotidiana de colaboración y respeto mutuo.
Promover la inclusión fortalece nuestra manera de cuidar. Nos permite construir equipos más conscientes, empáticos y cohesionados, donde cada persona es reconocida por su aporte.
Desde esta convicción, trabajamos para:
Favorecer la integración laboral real y sostenida
Promover entornos de trabajo respetuosos y accesibles
Acompañar a los equipos en procesos de adaptación y aprendizaje conjunto
La inclusión también se construye desde el entorno. Por eso, hemos realizado ajustes razonables en distintos ámbitos de la Clínica, orientados a eliminar barreras y facilitar la participación plena de todos:
Espacios físicos accesibles
Adecuaciones tecnológicas
Ajustes en comunicación
Apoyos en transporte
Cada ajuste refleja una decisión institucional: adaptar el entorno a las personas, y no al revés.
¿Qué es ser una clínica inclusiva?
Inclusión: Ajustes razonables
Inclusión: Trabajador con Implante Coclear
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