Actualización al 2020
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que afecta la manera en que una persona se comunica, interactúa socialmente y procesa ciertas experiencias del entorno. Se caracteriza por patrones de conducta, intereses o actividades restringidas y repetitivas. Sus manifestaciones suelen aparecer en los primeros años de vida y pueden influir en el desempeño social, escolar, laboral y cotidiano de la persona.
Las causas del TEA no se conocen completamente, pero se considera que existe una combinación de factores multifactoriales.
El TEA tiene un origen neurobiológico y multifactorial. Actualmente, se reconoce que existen distintos factores que pueden aumentar la probabilidad de presentar esta condición, entre ellos:
Un niño, adolescente o adulto con TEA puede presentar diferencias o dificultades en la comunicación e interacción social, además de patrones conductuales específicos. Algunos signos frecuentes son:
Cada persona con TEA presenta características y necesidades distintas, por lo que los signos pueden variar ampliamente entre un individuo y otro.
El diagnóstico del TEA se realiza mediante una evaluación clínica integral basada en criterios diagnósticos internacionales. Esta evaluación considera:
Debido a la amplia variabilidad entre las personas con TEA, es fundamental realizar una evaluación individualizada. El reconocimiento precoz de señales de alerta permite orientar oportunamente los estudios, apoyos y derivaciones necesarias.
La intervención temprana e intensiva puede favorecer significativamente el desarrollo, la comunicación, la autonomía y la calidad de vida de muchas personas.
Entre las alternativas terapéuticas se encuentran:
Según las necesidades de cada persona, también pueden indicarse:
El objetivo del tratamiento es favorecer el desarrollo integral, mejorar la calidad de vida y potenciar la autonomía de cada persona según sus necesidades individuales.
El diagnóstico e intervención temprana suelen generar un impacto positivo en el pronóstico y el desarrollo de cada paciente. Sin embargo, la evolución y el nivel de apoyo requerido pueden variar considerablemente entre una persona y otra.
Actualmente no existe una forma conocida de prevenir el TEA. Sin embargo, la detección temprana y la derivación oportuna permiten iniciar intervenciones y apoyos que pueden reducir el impacto de las dificultades y favorecer un mejor desarrollo y adaptación.
El tratamiento es integral y requiere el trabajo coordinado de un equipo multidisciplinario. En la mayoría de los casos, el manejo está encabezado por psiquiatras pediátricos y de adultos, apoyados por neurólogos, psicólogos, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos. Cada profesional contribuye desde su especialidad al diagnóstico, contención familiar y orientación escolar, brindando un enfoque completo que abarca los aspectos médicos, emocionales y conductuales de cada paciente.
Psiquiatría Infantil y del Adolescente
La Unidad tiene el objetivo de evaluar, diagnosticar y tratar niños y adolescentes que presenten algún tipo de trastorno del desarrollo, ánimo, atención o conducta alimentaria, siempre con un enfoque humano y de acompañamiento constante con la familia. El objetivo es ofrecer una atención efectiva, empática y de alta calidad.
Esta Unidad aborda las necesidades de pacientes adultos con problemas de ansiedad, depresión, adicciones o cualquier tipo de enfermedad o trastorno mental con el objetivo de ofrecer espacios especializados para estabilización y diagnóstico. Junto con el trabajo multidisciplinario de otras especialidades, para lograr cumplir con el mejor tratamiento personalizado para cada uno de los pacientes.
Psiquiatría Infanto-Juvenil - Trastornos del Desarrollo - Trastornos de Ánimo y Ansiedad.
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Psiquiatra Infanto Juvenil, Trastorno Déficit Atencional, Trastornos de Ánimo y Ansiedad, Trastornos del Desarrollo
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