Clínica Universidad de los Andes / Consejos nutricionales / Alergia a la proteína de leche de vaca en lactantes
Recomendaciones nutricionales para personas con alergia a la proteína de la leche de vaca

Las siguientes recomendaciones, han sido elaboradas por el equipo de nutricionistas clínicas, encargadas de la atención de pacientes hospitalizados, para apoyar el tratamiento y manejo de la alergia a proteína de leche de vaca en lactantes (APVL), a través de información actualizada y basada en la evidencia científica disponible, para ayudarte a tomar las mejores decisiones en este proceso.

  • Las alergias alimentarias son un conjunto de enfermedades en las que los síntomas se producen por la respuesta inmunológica del organimso frente a un alérgeno presente en algún alimento.
  • Las manifestaciones clínicas de las alergias alimentarias afectan el tracto gastrointestinal, respiratorio y/o piel principalmente, predominando las manifestaciones gastrointestinales en lactantes y niños menores.
  • La APLV corresponde a un conjunto de enfermedades y síntomas que ocurren debido a una respuesta anómala del sistema inmune a la exposición a proteína de leche de vaca.
  • La APLV se presenta en alrededor de 2-7,5% de los menores de edad y tiene un gran impacto médico, social y económico en el paciente afectado y su familia.
  • Los factores de riesgo que pueden incrementar el riesgo de manifestar APLV son: otras alergias, dermatitis atópica, antecedentes familiares y la edad.
  • Los síntomas y signos relacionados son: generales (anafilaxia y síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias), gastrointestinales (anorexia, rechazo alimentario, saciedad precoz, dolor abdominal, cólicos, regurgitación, vómitos, diarrea con o sin sangre, constipación con o sin rash perianal, entre otros), respiratorios (dificultad respiratoria, secreción nasal, tos crónica, sibilancias) y dermatológicas (urticaria, eczema atópico, angioedema).
  • El tratamiento se basa en la eliminación estricta de la proteína de leche de vaca en pacientes afectados y/o madres que amamanten, tanto en aquellos con reacciones mediadas por IgE como no mediadas por IgE.
  • El pronóstico de mediano y largo plazo de los pacientes es favorable dado que en la mayoría de los casos esta enfermedad se resuelve durante los primeros años de vida.

Desmitificando la alergia a la proteína de leche de vaca

Mito: La APLV es lo mismo que la intolerancia a la lactosa

Realidad: La APLV es una reacción del sistema inmune, el organismo rechaza algunas proteínas presentes en los alimentos. La intolerancia a la lactosa es un desorden enzimático digestivo, en que el organismo no digiere la lactosa (azúcar) de la leche.

Mito: La APLV se detecta sencillamente.

Realidad: La APLV puede aparecer con síntomas inmediatos o tardíos, y muchas veces se confunde con otras afecciones, lo que atenta contra su rápido diagnóstico. Generalmente se manifiestan 2 o más de las siguientes manifestaciones: gastrointestinales, dermatológicas y respiratorias, además pueden presentar rechazo alimentario, llanto incosolable y anafilaxia, por lo cual un diagnóstico preciso puede demorar.

Mito: Los bebés con APLV siempre deben consumir una fórmula aminoácidica.

Realidad: La primera opción de alimentación siempre será la leche materna con la madre siguiendo una dieta de exclusión. De no ser posible se usará una fórmula extensamente hidrolizada que funciona en la mayoría de los casos (90%), y solo en casos específicos de bebés que no responden al tratamiento se usará una fórmula aminoacídica.

Mito: Para no tener síntomas solo es necesario no tomar leche

Realidad: Los niños que presentan APLV deben recibir una dieta que no tenga productos con dicha proteína, aunque sea en mínimas cantidades: lácteos en general y otros productos que la contienen en forma oculta como caseína, lactosa, lactoalbúmina, entre otros. Asimismo, las madres que amamantan deben excluir de su alimentación lácteos y derivados, además de todos aquellos alimentos que contengan el alérgeno.

Mito: Los niños diagnosticados con APLV pueden consumir leches de otros mamíferos.

Realidad: El uso de leches de oveja, cabra, búfala, yegua o burra se deben evitar estrictamente ya que existe el riesgo de reacciones alérgicas cruzadas.

Mito: Se puede tomar algún medicamento para tratar la APLV.

Realidad: Los síntomas de alergia no se eliminan con medicamentos. Solamente es posible parar las reacciones retirando de la dieta el alérgeno que afecta al paciente.

Mito: Si la madre da leche mantera al bebé con APLV solo requiere eliminar lácteos de la dieta.

Realidad: La madre debe ser asesorada por personal clínico calificado ya que se debe monitorizar la ingesta materna de proteínas y calcio. El calcio además requerirá suplementación.

Mensajes educativos

Varios estudios han demostrado que la administración de suplementos probióticos a las mujeres durante el embarazo y la lactancia, puede modular la composición microbiana de la leche y las moléculas moduladoras de la inmunidad, con beneficios para la salud que van desde síntomas gastrointestinales hasta alergias, transferidos al recien nacido. (D’Auria E., 2019)

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Los lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva (LME) tienen menor riesgo de desarollar APLV y otras enfermedades atópicas teniendo además formas menos severas durante la infancia, en comparación a los alimentados con fórmula o alimentación mixta. Esto puede estar relacionado con que la LM tiene 100.000 veces menos proteína de leche de vaca y contiene inmunomoduladores, ademas los niños alimentados con LME tienen una flora distinta a los alimentados con fórmula, por lo cual la LM debe promoverse como prevención primaria de APLV. (Cordero C., 2018)

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El gold estándar para el diagnóstico de alergia alimentaria tanto mediadas por IgE y no mediadas, es una prueba de provocación oral, además se debe complementar con una historia médica detallada. Otros exámenes podrán ser incluidos según el criterio del profesional a cargo. (Manuyakorn W. 2019)

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La leche materna sigue siendo la mejor fuente de nutrición para los lactantes con APLV y debe promoverse siempre que sea posible. (Meyer R., 2018)

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Los bebés diagnósticados con APLV pueden ser amamantados a menos que la madre ingiera leche de vaca y/o productos lácteos, ya que se ha demostrado que la PLV se detecta en la leche materna hasta 7 días después de una dosis única de leche de vaca. (Manuyakorn W. 2019)

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En el caso de lactantes alimentados con LME, la madre debe eliminar de su dieta toda PLV. Además, se deben revisar todos los alimentos y rótulos de medicamentos que recibe tanto la madre como el lactane. La PLV puede denominarse como: leche, suero de leche, sólidos de leche, caseína, caseinato, lactoalbúmina, proteína láctea, entre otros. (Cordero C., 2018)

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Existe un grupo de niños en los que puede estar indicado la fórmula aminoácidica: si los síntomas no se resuelven por completo con una fórmula extensamente hidrolizada, existe retraso del crecimiento, exclusión de múltiples alimentos, alergias alimentarias gastrointestinales graves, esofagitis eosinofílica, síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias, eczema severo o síntomas durante la lactancia. (Meyer R., 2018)

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Los niños que no están con LM requieren fórmulas hipoalérgenicas para el tratamiento de la APLV, las cuales incluyen fórmulas extensamente hidrolizadas y fórmulas aminoácidicas. Para la mayoría de los niños con fórmulas extensamente hidrolizadas se resolverán los síntomas. (Meyer R., 2018)

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Resultan inadecuadas tanto nutricionalmente como por el riesgo de reacciones cruzadas las fórmulas parcialmente hidrolizadas, jugos industriales o caseros de vegetales y las leches de otros mamíferos, por lo cual no deben utilizarse como tratamiento de APLV. (Cordero C., 2018)

 

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En países de la unión europea existen fórmulas elaboradas a partir de proteína de arroz hidrolizada, clasificadas como “fórmulas para necesidades médicas específicas”, según la normativa europea. La calidad nutricional de las proteínas de arroz es adecuada para su uso en fórmulas infantiles, y debido a su baja alergenicidad y a la ausencia de alergia cruzada con la  PLV, estas fórmulas se adaptan a la dieta de niños con APLV. (Dupont C., 2020)

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La APLV, sobre todo en el caso de alergias alimentarias múltiples, puede poner al niño(a) en riesgo de deficiencias de macro y micronutrientes. Los estudios han demostrado que los niños con una dieta de exclusión múltiple tienen menor ingesta de algunos micronutrientes, incluidas las vitamina A,D,E,C, ácido fólico, calcio, zinc y vitaminas del complejo B. (Dupont C., 2020)

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