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Insuficiencia renal

La insuficiencia renal, es una enfermedad en donde los riñones pierden repentinamente o gradualmente su capacidad de filtrar y eliminar los desechos de la sangre. Esta enfermedad puede ser reversible, así como mortal.

La insuficiencia renal se puede presentar como:

  • Aguda: es un trastorno frecuente en adultos mayores y ocurre repentinamente. En estos casos, los riñones pierden inesperadamente su capacidad de filtrar los desechos de la sangre acumulando niveles nocivos de deshechos que desequilibran la composición química de la sangre. Esta condición puede ser fatal y requiere de un tratamiento intensivo, lo que podría revertir la enfermedad.
  • Crónica: en estos casos ocurre una pérdida gradual de la función renal y que termina con la necesidad de diálisis o trasplante renal. En Chile más de 20.000 personas reciben hemodiálisis. En etapas tempranas y, a veces, no tan tempranas, es asintomática y generalmente se presenta cuando la función renal está significativamente afectada. En estas etapas avanzadas, se acumulan líquidos electrolitos y desechos en el cuerpo, lo que requiere de diálisis o trasplante renal. De no recibir un tratamiento podría provocar la muerte.

Los síntomas ante una insuficiencia renal son los siguientes:

  • Fatiga o debilidad.
  • Náuseas o vómitos.
  • Retención de líquidos en piernas, tobillos y pies.
  • Cambios en la cantidad de orina excretada.

Los síntomas anteriores se manifiestan en insuficiencia renal aguda y crónica. Sin embargo, existen otros síntomas que dependen del grado de insuficiencia renal que el paciente esté presentando.

Insuficiencia renal aguda:

  • Dolor en el pecho o ritmo cardíaco irregular.
  • Falta de aire o desorientación.
  • Ritmo cardíaco irregular.

Insuficiencia renal crónica:

  • Inapetencia.
  • Insomnio o problemas para dormir.
  • Disminución de la rapidez mental.
  • Espasmos o calambres musculares.
  • Picazón constante.
  • Dolor en el pecho (provocado por acumulación de líquido en el revestimiento del corazón).
  • Falta de aire (provocado por acumulación de líquido en los pulmones).
  • Presión arterial alta.

Las causas dependen del tipo de insuficiencia renal que esté presentando el paciente. La insuficiencia renal aguda se produce cuando existe algún tipo de enfermedad que reduce el flujo normal de la circulación de la sangre hacia los riñones, lesiones directas en los riñones o cuando los uréteres (tubos de drenaje de orina) se obstruyen y los deshechos no son eliminados correctamente a través de la orina. 

Además, existen factores de riesgo tales como tener una edad avanzada, enfermedad arterial periférica, diabetes, presión arterial elevada, insuficiencia cardíaca, enfermedades renales o hepáticas y algunos tipos de cáncer y sus tratamientos.

Por otra parte, la enfermedad renal crónica se manifiesta cuando existe una afección o enfermedad que afecta la función renal y genera daños que empeoran en meses o incluso años. Estas enfermedades incluyen, diabetes (tipo 1 o tipo 2), presión arterial elevada, glomerulonefritis, nefritis intersticial, enfermedad renal poliquistica, obstrucción prolongada de las vías urinarias, reflujo vesicoureteral o pielonefritis crónica. Asimismo, existen factores de riesgo como la edad avanzada, obesidad, tabaquismo, antecedentes familiares de enfermedad renal y anomalías en la estructura renal. 

El médico recomendará al paciente la realización de análisis y procedimientos que verifiquen la existencia de una insuficiencia renal aguda o crónica. Estos incluyen un control del volumen de excreción de orina, análisis de orina, análisis de sangre, ultrasonido o tomografía a los riñones y en ocasiones se realiza una biopsia renal.

Si existe insuficiencia renal aguda, el paciente debe ser hospitalizado y el tiempo dependerá de la causa de la insuficiencia renal aguda y de la rapidez de la recuperación funcional de los riñones. Los tratamientos que ayudan a prevenir complicaciones incluyen:

  • Tratamientos para el equilibrio de la cantidad de líquidos en sangre: cuando la insuficiencia renal aguda se produce por un déficit de líquidos en la sangre, se pueden administrar líquidos intravenosos. En cambio, si la insuficiencia renal se debe a la retención de líquidos, se recomendará la ingesta de medicamentos diuréticos para eliminar este exceso de líquidos.
  • Medicamentos que controlen el potasio en la sangre: cuando los riñones no filtran bien el potasio de la sangre se receta calcio, glucosa o sulfonato de poliestireno, para evitar la acumulación de potasio en la sangre.
  • Diálisis: se utiliza para eliminar la acumulación de toxinas y el exceso de líquido en la sangre, mientras el estado de los riñones mejora. En este procedimiento, una máquina bombea sangre fuera del cuerpo a través de un dializador que filtra los deshechos. Una vez que la sangre está libre de toxinas y exceso de líquidos vuelve al cuerpo.

Si el diagnóstico confirma insuficiencia renal crónica el tratamiento consistirá en controlar los síntomas, reducir las complicaciones y retrasar el progreso de la enfermedad. Sin embargo, cabe mencionar que la insuficiencia renal crónica no tiene cura.

Los tratamientos de las complicaciones de la insuficiencia renal crónica incluyen:

  • Medicamentos para la presión arterial elevada: por lo general, se recetan inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina, por ejemplo, enalalpril, o los antagonistas de los receptores de la angiotensina, por ejemplo, losartan, para preservar la función renal y reducir la presión arterial del paciente.
  • Estatinas: disminuye el colesterol, para disminuir el riesgo de presentar alguna enfermedad cardíaca.
  • Suplementos de la hormona eritropoyetina: se utilizan para tratar la anemia y estimulan la producción de más glóbulos rojos, lo que alivia la fatiga y debilidad común de la anemia.
  • Diuréticos: los pacientes con insuficiencia renal crónica presentan retención de líquidos, por lo que, muchas veces, se recetan diuréticos para mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo.
  • Suplementos de calcio y vitamina D: estos ayudan a prevenir los huesos débiles y disminuyen los riesgos de fractura.
  • Dieta baja en proteínas: los riñones requieren de mucho trabajo para procesar las proteínas de los alimentos, es por esto que se recomienda consumir menos proteínas. 

Cuando los riñones no son capaces de depurar por si solos los desechos o los líquidos, es necesario realizar diálisis o un trasplante renal.

  • Diálisis: se utiliza para eliminar la acumulación de toxinas y el exceso de líquido en la sangre. En este procedimiento, una máquina bombea sangre fuera del cuerpo a través de un dializador que filtra los deshechos. Una vez que la sangre está libre de toxinas y exceso de líquido vuelve al cuerpo.
  • Trasplante renal: quirúrgicamente se coloca un riñón sano de un donante en el cuerpo de la persona afectada. Una vez que se realiza el trasplante, el paciente deberá ingerir medicamentos por el resto de su vida, para evitar que el cuerpo rechace el nuevo órgano.