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Alergias a medicamentos: síntomas y diagnóstico

Se debe consultar a un especialista para determinar si es una reacción alérgica o de otro tipo.
04/11/2020
La aparición de ronchas, urticaria e hinchazón (edema) de labios a los pocos minutos o días después de haber consumido un medicamento, podría ser señal de alergia farmacológica. Este cuadro puede ser muy grave si no se trata a tiempo, ya que puede derivar en un shock anafiláctico en los casos en que se da una reacción a los pocos minutos de ingerir el fármaco.
 
Al igual que otras alergias, esta es producida porque el sistema inmune reacciona ante algún compuesto del fármaco. Para esto, es necesario haberlo consumido anteriormente, al menos una vez, y así el organismo genera anticuerpos (o células) que reaccionan en un segundo contacto o en los siguientes.
 
Los síntomas de una alergia farmacológica pueden comenzar a los pocos minutos de haber tomado el medicamento o también días después y puede incluir:
 
Picazón en la piel
Urticaria
Ronchas
Picazón en los ojos
Hinchazón de los labios, la lengua o la cara
Dificultad respiratoria y sibilancias
Mareos, confusión y desmayos
Náuseas y vómitos
Cólicos, dolor abdominal y diarrea
Palpitaciones
 
Entre los fármacos que más alergias provocan están los antibióticos (penicilina principalmente), sulfamidas, anticonvulsivos, insulina, entre otros. Si se reacciona a uno de ellos, no se puede volver a consumir nunca más.
 
Al respecto, la Dra. María Pía Zañartu, inmunóloga del Programa de Alergias de Clínica Universidad de los Andes, explica que la persona puede tener una reacción igual o incluso más rápida e intensa en las siguientes exposiciones. Esto se debe a que la alergia consiste en una reacción inmunológica inesperada, impredecible e independiente de la dosis del medicamento.
 
¿Qué hacer ante una alergia farmacológica?
 
 
Para confirmar el diagnóstico, se debe consultar a un inmunólogo, quien investigará si la reacción adversa al medicamento es verdaderamente inmunológicamente mediada (alergia) o no, ya que muchas tienen otras causas. Esto se logra obteniendo una historia clínica detallada: “La primera consulta orienta para saber si corresponde o no a una reacción alérgica dependiendo de los síntomas, su temporalidad y el tipo de reacción que nos relate o encontremos en el paciente. Además, se hace un examen físico, ya que es habitual que afecte a la piel. Una vez reunida esta información, se decide si se solicitan los test de alergia a fármacos involucrados en la reacción”, afirma la Dra. Zañartu.
 
Se pueden aplicar dos tipos de estudios: in vitro (de laboratorio) y estudios in vivo realizados sobre el paciente en un centro de alergia, como los test cutáneos y la intradermoreacción, que son útiles en el diagnóstico de aquellas reacciones alérgicas inmediatas, es decir, aquellas que ocurrieron a los pocos minutos de consumido el fármaco sospechoso.
 
Si el resultado es positivo, no se puede volver a consumir el fármaco testeado. En tanto, cuando las pruebas cutáneas resultan negativas (normales), y según la gravedad de la reacción previa y la necesidad de usar el mismo medicamento, se pueden hacer pruebas de exposición o de administración gradual de este, hasta alcanzar la dosis terapéutica. Si el paciente tampoco tiene ninguna reacción a este test de provocación oral, lo más probable es que no sea alérgico a ese fármaco y la reacción que tuvo no fue una alergia.
 
El tratamiento del cuadro agudo consiste en la administración de:
 
-          Antihistamínicos, que alivian los síntomas más leves (picazón y ronchas).
 
-          Broncodilatadores, que reducen las molestias respiratorias.
 
-          Corticosteroides orales o tópicos.
 
-          En casos de shock anafiláctico, la aplicación intravenosa de epinefrina.

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