Actualización al 2025
Los tumores pediátricos del sistema nervioso central constituyen un grupo diverso de enfermedades caracterizadas por el crecimiento anormal de células en el cerebro o la médula espinal en niños y adolescentes.
A diferencia de otros cánceres, estos tumores pueden causar síntomas no solo por su agresividad, sino también por la presión que ejercen sobre estructuras cerebrales vitales.
Son el segundo tipo de cáncer más frecuente en la infancia y representan una de las principales causas de mortalidad oncológica pediátrica.
Su diagnóstico y tratamiento requieren un abordaje altamente especializado y multidisciplinario, debido a su complejidad y al impacto potencial en el desarrollo neurológico del niño.
En Clínica Universidad de los Andes, contamos con un equipo de médicos especialistas en hematooncología pediátrica, dedicados al estudio, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de patologías hematológicas y oncológicas en niños y adolescentes, desde el nacimiento hasta los 18 años.
Entre los principales tumores del sistema nervioso central en niños se encuentran:
En la mayoría de los casos, no existe una causa identificable clara. Sin embargo, se relacionan con alteraciones genéticas espontáneas durante el desarrollo celular.
En un pequeño porcentaje, pueden asociarse a síndromes genéticos hereditarios, como la neurofibromatosis.
La mayoría de estos tumores se presenta sin una causa identificable, y solo en un número reducido de pacientes es posible reconocer factores genéticos o antecedentes específicos asociados a un mayor riesgo, como ciertos síndromes hereditarios o exposiciones médicas previas.
Los síntomas dependen de la edad del paciente y de la localización del tumor. Pueden incluir:
Actualmente no existen medidas de prevención específicas, ya que la mayoría de estos tumores no se asocian a factores modificables.
El énfasis está puesto en el diagnóstico precoz frente a síntomas neurológicos persistentes, y el tratamiento oportuno.
El diagnóstico de los tumores pediátricos del sistema nervioso central se realiza a partir de una evaluación clínica integral, que considera los síntomas neurológicos del niño o adolescente, su historia médica y un examen neurológico completo.
Ante la sospecha clínica, el principal examen de imagen es la resonancia magnética del cerebro y/o de la médula espinal, que permite identificar la localización, tamaño y características del tumor. En algunos casos, puede complementarse con tomografía computada.
La confirmación diagnóstica se obtiene mediante el estudio histológico del tejido tumoral, lo que permite determinar el tipo específico de tumor.
Actualmente, el diagnóstico se apoya además en estudios moleculares y genéticos, fundamentales para definir el pronóstico y orientar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
El tratamiento se define de manera individual y puede incluir:
El pronóstico varía ampliamente según el tipo de tumor, su localización y la respuesta al tratamiento.
Muchos niños logran sobrevida prolongada o curación, especialmente en tumores de bajo grado.
Es fundamental el seguimiento a largo plazo para manejar posibles secuelas neurológicas, cognitivas o endocrinas, dentro de otras.
En Clínica Universidad de los Andes, el acompañamiento incluye no solo al paciente, sino también a su familia, con un enfoque humano y multidisciplinario desde el Centro de Cáncer.
En Clínica Universidad de los Andes contamos con médicos especialistas en hematooncología pediátrica, dedicados al estudio, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de patologías hematológicas y oncológicas en niños y adolescentes, desde el nacimiento hasta los 18 años.
Nuestro equipo médico tiene vasta experiencia en diagnóstico y tratamiento de seguimiento de patología hematológica y oncológica, ofreciendo un tratamiento eficaz, coordinado y seguro, mejorando la calidad de vida del paciente pediátrico y su entorno. De igual forma, trabajan de manera colaborativa con otras especialidades para ofrecer un plan terapéutico adaptado a cada paciente.