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Esguinces y Fracturas de Tobillo

La articulación del tobillo es una de las articulaciones más estables de la extremidad inferior, a través de esta se realizan los movimientos de flexión y extensión del pie.

Es la articulación que está más expuesta a torceduras por un mal apoyo del pie o por contacto con un rival deportivo. El esguince de tobillo es cuando se lesionan los ligamentos que ayudan a mantener los huesos del tobillo unidos. Por otro lado, una fractura es una lesión en el hueso, y puede producirse con el mismo mecanismo.

Los principales síntomas de un esguince de tobillo incluyen:

Dolor al tocar el tobillo.

Hinchazón y hematomas en el área afectada.

Dificultad para mover el tobillo.

Cuando ocurre una fractura, se podrían presentar los siguientes síntomas:

Dolor inmediato.

Hinchazón y hematomas.

Deformidad.

Dificultad o imposibilidad para caminar o cargar peso.

Un esguince o una fractura se produce cuando se fuerza un ligamento o un hueso más allá de su capacidad. Esto puede ocurrir por una caída, apoyar mal el pie tras un salto o caminar sobre una superficie irregular. En general para que se produzca una fractura se encuentra más energía involucrada, como torsión en velocidad, caída por escaleras o accidente de tránsito.

 

El Servicio de Traumatología y Ortopedia de Clínica Universidad de los Andes cuenta con diferentes especialidades, entre estas se encuentra la Medicina Deportiva. Contamos con un equipo altamente especializado y tecnología avanzada, para dar un tratamiento oportuno enfocado en la rehabilitación integral de nuestros pacientes.

Para diagnosticar una lesión en el tobillo se debe realizar un examen físico detallado. Si los signos o síntomas indican una fractura se podría realizar una radiografía, una exploración ósea o una resonancia magnética.

El tratamiento del esguince de tobillo dependerá de la gravedad de la lesión. Sin embargo, por lo general el tratamiento es conservador y consiste en reducir el dolor y luego favorecer la curación del ligamento y recuperar el funcionamiento del tobillo.

En un inicio se recomienda reposo, aplicar hielo, comprimir el área afectada con una venda elástica y mantener elevada la articulación. Un dispositivo de inmovilización también podría ayudar a estabilizar el tobillo. Una vez que la inflamación y el dolor han disminuido se debe realizar fisioterapia que consiste en la realización de ejercicios para restablecer la amplitud de movimiento, fuerza, flexibilidad y estabilidad del tobillo. Cuando el esguince es grave y el tratamiento conservador no da resultados se debe realizar un procedimiento quirúrgico para reparar o reconstruir un ligamento.

Por otra parte, el objetivo del tratamiento para fracturas, es que el paciente logre recuperar el nivel de función previo a esta y puede ser quirúrgico o no quirúrgico. Sin embargo, dependerá de la clasificación de la lesión.

De ser necesario, se realiza una reducción. Esta consiste en realinear los huesos por manipulación. Existe la reducción cerrada y abierta.

Reducción cerrada: es por manipulación sobre la piel y por lo general se estabiliza con un yeso.

Cirugía de reducción abierta y fijación interna: en este procedimiento quirúrgico se alinean los fragmentos óseos en forma directa y se fijan con material de osteosíntesis (placas, tornillos, agujas, otros)