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Audición y visión: claves para un buen inicio del año escolar

Problemas a la vista o al oído no diagnosticados pueden generar mal desempeño académico.
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Los niños ya están de vacaciones y muchas familias comienzan a comprar con tiempo los útiles escolares y uniformes para la vuelta a clases en marzo. Pero también hay otro ítem que es aconsejable realizar en esta época: el control médico para verificar la visión y la audición de los estudiantes.

Algunos colegios lo exigen y es bueno hacerlo con tiempo durante el verano, para que en caso de que haya alguna alteración, se empiece a tratar para evitar dificultades en el desempeño escolar por razones médicas.

La importancia de realizarlo radica en que ciertas alteraciones visuales o auditivas —muchas veces sutiles— pueden pasar inadvertidas durante meses, impactando la concentración, la comprensión de instrucciones y el rendimiento escolar. Además, es frecuente que los niños no manifiesten molestias claras. Se adaptan, se sientan más cerca del pizarrón o piden que repitan las instrucciones, y eso puede interpretarse erróneamente como falta de atención.

Audición: una evaluación que a veces se posterga

La Dra. Javiera Pardo, otorrinolaringóloga del Centro de Oído de Clínica Universidad de los Andes, señala  que es importante evaluar la audición de los niños entre los 3 y 4 años de vida, de manera de asegurar que no tengan ninguna enfermedad que se presente en etapa preescolar, como algún tapón de cerumen, que es lo más frecuente y genera sordera en los pequeños. Pero, también, pérdidas de audición más leves o bilaterales, que pueden haber pasado desapercibidas en la evaluación auditiva de recién nacidos, y que trae problemas a la hora de escuchar en ambientes ruidosos como una sala de clases.

Este chequeo incluye una audiometría para evaluar la audición y una impedanciometría, que analiza la ventilación del oído medio. Determinar un déficit de audición a temprana edad permitirá a los niños acceder a dispositivos que faciliten su día a día.

Independiente de la vuelta a clases, la Dra. Pardo comenta que es importante que los papás pongan atención a estas señales:

  • Poner la televisión a un volumen muy alto
  • No atender las indicaciones dadas
  • Tener otitis reiteradas
  • Tener dolor de oído frecuente

“Muchas veces, detrás de un niño que parece desconectado hay una dificultad auditiva no diagnosticada. Detectarla a tiempo nos permite intervenir de manera sencilla y evitar impactos mayores en su aprendizaje”, aclara la Dra. Pardo.

¿Cuándo evaluar la visión?

En cuanto a la salud visual, la Dra. Olga Acuña, oftalmóloga pediátrica de Clínica Universidad de los Andes, explica que a partir de los cuatro años se debe realizar un estudio completo para evaluar la visión del niño. Esto porque el 25% de la población estudiantil puede tener problemas visuales no detectados.

Los más frecuentes son:

  • Miopía: ver mal de lejos
  • Hipermetropía: cuando es alta provoca mala visión de lejos y cerca
  • Astigmatismo: ver distorsionado de lejos y de cerca
  • Ambliopía: comúnmente llamada ojo vago, se refiere a la falla en el desarrollo de la visión durante el periodo de la infancia por una estimulación inadecuada

Los controles visuales no siempre requieren exámenes complejos, pero sí una evaluación oportuna cuando existen señales de alerta o etapas clave del desarrollo escolar.

Algunas situaciones en que se recomienda evaluar la visión son:

  • Dificultad para leer o copiar desde el pizarrón
  • Tendencia a acercarse mucho a libros o pantallas
  • Dolores de cabeza frecuentes, especialmente después de clases
  • Bajo rendimiento escolar sin causa aparente
  • Antecedentes familiares de problemas visuales
  • Sospecha de desvío de sus ojos
  • Mucho lagrimeo
  • Dificultades en actividades de motricidad fina o gruesa

“Una evaluación visual a tiempo puede cambiar completamente la experiencia escolar de un niño. No se trata solo de ver bien, sino de reducir el esfuerzo y el cansancio que muchas veces afectan su motivación y autoestima”, señala el especialista.

Las evaluaciones de audición y visión suelen ser rápidas, no invasivas y altamente efectivas. Realizadas por equipos especializados permiten orientar a las familias con claridad y definir los tratamientos necesarios o derivaciones oportunas.

Adicionalmente, es recomendable que los niños tengan un control dental con un odontopediatra y un control de niño sano con el pediatra, que se refiere a chequeos periódicos que deben realizarse a los niños desde su nacimiento, no solo para diagnosticar o tratar enfermedades, sino también para prevenir y detectar a tiempo cualquier anomalía, con el fin de llevar a cabo un tratamiento oportuno. Se trata de evaluar el desarrollo integral de cada paciente. También son instancias de educación a los padres y al niño, y de resolver las dudas que estos tengan al respecto. En este chequeo también se revisará que estén al día todas las  vacunas.