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Ciática (lumbociática)

La lumbociática consiste en una irritación del nervio ciático a nivel de la columna vertebral, lo que provoca dolor lumbar y que sigue el trayecto del nervio ciático, es decir, recorre desde el glúteo, por la zona posterior del muslo y la pierna, hasta llegar al pie.  

Entre 13 y 40% de las personas tendrán lumbociática en algún momento de su vida, afectando por igual a mujeres y hombres de entre 18 y 45 años. 

Los síntomas de la lumbociática con mayor frecuencia son unilaterales: 

·       Dolor que se extiende desde la parte baja de la columna vertebral (lumbar) hacia el glúteo y hacia abajo (distal) por la parte posterior de la pierna. 

·       Dolor que puede describirse como ardor, quemante, urente (que quema) o lancinante (intenso). Puede variar desde un dolor leve a insoportable. Puede ser agudo o crónico. 

·       Sensación de sacudida o de una descarga eléctrica que puede empeorar al toser o estornudar. 

·       En ocasiones, se presenta adormecimiento, hormigueo o debilidad muscular en la pierna o pie afectado.  

·       Aumento del dolor al estar sentado.  

 

La causa más frecuente de lumbociática es una hernia de disco intervertebral que comprime alguna de las raíces que forman el nervio ciático. Esto sucede con mayor frecuencia en los dos últimos discos intervertebrales. Puede asociarse a otras condiciones o enfermedades que disminuyan el diámetro del canal neural y contribuyan al conflicto continente-contenido:  canal estrecho congénito o degenerativo, o desplazamiento de una vértebra sobre otra (espondilolistesis, laterolistesis). También puede ser secundaria a quistes, tumores o infecciones en el canal neural. 

Los discos intervertebrales, al envejecer, se deshidratan, lo cual, junto a cargas e impactos provoca microrroturas que debilitan el anillo discal, favoreciendo la aparición de una hernia del núcleo pulposo. 

Asimismo, es importante considerar ciertos factores de riesgo tales como la herencia, la edad, el tabaquismo, y trabajos o deportes relacionados con mayor carga, impactos o vibraciones (trote, motocross o descenso en mountainbike, por ejemplo). 

El Centro de Columna de Clínica Universidad de los Andes busca prevenir, diagnosticar y ofrecer tratamiento y rehabilitación para pacientes con enfermedades que afectan la columna vertebral. Contamos con un equipo multidisciplinario, conformado por cirujanos de columna, traumatólogos, neurocirujanos, neurólogos, neurorradiólogos, fisiatras, reumatólogos, psicólogos y kinesiólogos, para entregar tratamientos integrales que solucionen de forma definitiva los problemas de columna.  

Nuestro centro cuenta con los más altos estándares de seguridad y equipos de alta tecnología para un óptimo manejo del paciente. 

El diagnóstico de lumbociática es clínico, pero para buscar la causa es frecuente solicitar una resonancia magnética, que permite detectar a través de imágenes las alteraciones del canal neural, del disco intervertebral y la compresión del nervio. Un alto porcentaje de lumbociáticas se pueden mejorar con un tratamiento médico y no quirúrgico.  

El médico podría recomendar: 

·       Reposo relativo, manteniendo la actividad si el dolor lo permite. 

·       La ingesta de analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos dirigidos al dolor neuropático. 

·       Kinesioterapia y ejercicios para fortalecer la musculatura de la espalda una vez resuelta la ciática. 

Estas recomendaciones podrían desaparecer las molestias, déficit de sensibilidad o fuerza. De no ser efectivo el tratamiento anterior en un máximo de 6 semanas, se recomienda infiltración de la columna vertebral o cirugía. 

Infiltraciones de la columna vertebral: 

-        Peridural: consiste en inyectar un corticoide en el espacio peridural afectado, asociado a anestésicos locales.

-        Radicular selectiva: consiste en inyectar el corticoide y los anestésicos a través del agujero de salida del nervio o forámina. 

Se puede realizar una o complementar ambas.

Cirugía: La técnica de elección se llama microdiscectomía. Por un abordaje en la línea media posterior se logra exponer el canal y extraer la hernia con apoyo de microscopio. Este procedimiento dura entre 1 y 2 horas y tiene una altísima tasa de mejoría. Algunos pacientes pueden beneficiarse de técnicas aún menos invasivas cómo la Microdiscectomía por Tubo o la Discectomía Endoscópica, con recuperaciones más rápidas y menos compromiso de la musculatura paravertebral. 

Con la cirugía, el dolor acaba casi de manera inmediata, sin embargo, hay pacientes que presentan dolor post operatorio por unas semanas debido al tiempo en que la raíz del nervio ha estado comprimida e inflamada. 

Posterior a la cirugía, se realiza rehabilitación kinésica y fisioterapia, tratamientos que toman un papel importante y fundamental para un buen pronóstico a largo plazo.