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Hipoacusia

Afecta al 5% de la población mundial.

La hipoacusia es la pérdida o disminución del nivel de audición, esta patología dificulta oír de manera normal los sonidos y puede afectar a uno o a ambos oídos. Esta pérdida de la audición puede ser parcial o total, y es el defecto sensorial más común en el ser humano, afectando al 5% de la población mundial, es decir, alrededor de 360 millones de personas en todo el mundo. En Chile, según el segundo estudio nacional de la discapacidad realizado por el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) el 8,2% de los adultos y el 2,2% de los niños y adolescentes, presentan una situación de discapacidad debido a la hipoacusia. Según la OMS, casi una de cada tres personas mayores de 65 años padece pérdida de la audición.

Existen tres tipos de hipoacusia, según la localización anatómica del problema:

Hipoacusia Conductiva: ocurre por un problema mecánico en el oído externo o medio.

Hipoacusia Neurosensorial: se da por un problema en las células transductoras (transforman el sonido en impulso eléctrico) y/o las neuronas, encargadas de transmitir la información al cerebro. Involucra al oído interno y al nervio auditivo. 

Hipoacusia Mixta: es una combinación de los dos anteriores.

Cabe destacar que existen hipoacusias genéticas en las cuales ciertas anomalías pueden producir cambios estructurales o funcionales en el órgano de la audición, por ejemplo, trastornos genéticos o infecciones traspasadas de la madre al feto.

Cómo realizamos el diagnóstico

En nuestro Centro de Oído realizamos todos los exámenes necesarios para llegar a un diagnóstico auditivo a todos los pacientes, desde recién nacidos a adultos mayores. Tenemos cámaras silentes equipadas con la última tecnología y según estándares internacionales para realizar los estudios auditivos.

 

Los síntomas que se presentan ante una hipoacusia, por lo general, son:

  • Dificultad para oír en ambientes ruidosos.
  • Problemas para diferenciar sonidos agudos.
  • Dificultad para seguir conversaciones cuando dos o más personas están hablando.
  • Sensación de presión en el oído.
  • Ruido o zumbido en los oídos.
  • Aislamiento social.

La causa más común de la hipoacusia es el envejecimiento. Otras incluyen presencia de tapones de cerumen en el conducto auditivo, problemas en el tímpano, como perforaciones, o en los huesecillos, como rigidez de estos. También existen causas que suelen ser irreversibles, las que pueden ser provocadas tanto por exposición constante a ruidos o música fuerte, especialmente si es a través de audífonos (para escuchar música) y de manera continua, como a un neuroma acústico, síndrome de Meniere, y a infecciones recurrentes de la infancia.

Contamos con un equipo multidisciplinario de expertos enfocados en entregar un diagnóstico certero y con la más moderna tecnología para tratar y recuperar a nuestros pacientes de la hipoacusia en sus diferentes grados y según sus causas.

Extracción del tapón de cera: si la hipoacusia se debe a la presencia de cera, será reversible, y el médico podrá extraer la cera mediante succión o a través de un lavado de oídos.

Reparación de la membrana timpánica perforada: en caso de que exista una perforación timpánica, esta se puede corregir con una cirugía microscópica en que se utiliza un injerto (generalmente del mismo paciente) para reparar el daño.

Colleras o tubos de ventilación: se utilizan especialmente en los niños que padecen de sordera por presencia de líquido en el oído medio.

Audífonos: si la pérdida de audición se debe a un daño en el oído interno, usar un audífono podría ser de gran utilidad.

Implante coclear: por medio de cirugía se inserta un dispositivo electrónico en el oído interno, que transmite señales auditivas al nervio. Este dispositivo, cuenta con dos partes unidas a través de un imán.  La parte externa es un procesador de sonido que se ajusta detrás de la oreja y que captura señales sonoras para transmitirlas a un receptor, que es la segunda parte del dispositivo, ubicada bajo la piel y que consiste en un electrodo que transmite el impulso eléctrico hacia el centro de la audición.

Estas señales llegan a los electrodos implantados en el oído interno, específicamente en la cóclea, estimulando así el nervio auditivo y dirigiendo las señales al cerebro para que sean interpretadas como sonidos.

Luego de la instalación del implante, viene un proceso terapéutico que permite el desarrollo de las habilidades auditivas, lo que favorece la aparición del lenguaje y la comprensión de las nuevas señales. Nuestro equipo acompaña al paciente y a su familia, previo y posterior a la cirugía.