Clínica Universidad de los Andes / Noticia

Hígado graso: causas y factores de riesgo de esta patología

Hábitos de vida poco saludables, una alimentación rica en azúcares y la presencia de comorbilidades pueden producir esta enfermedad.

Con el paso del tiempo, la alta ingesta de carbohidratos, alcohol, grasas y azúcares, producen ciertas alteraciones en el hígado. Eso se conoce como hígado graso y se manifiesta por una inflamación en dicho órgano debido a que se acumula grasa paulatinamente en el interior de los hepatocitos -células del hígado-, lo que puede producir inflamación, fibrosis y cirrosis en algunos casos.

El Dr. Gabriel Mezzano, gastroenterólogo del Programa de Enfermedades Hepáticas de Clínica Universidad de los Andes, destaca que “cuidar nuestro hígado es primordial, ya que es un órgano que cumple múltiples funciones, entre ellas, la eliminación de toxinas que nuestro cuerpo no necesita. En ese contexto, la mala alimentación y el sedentarismo que tenemos los chilenos ha favorecido la aparición de esta patología, incluso, en personas más jóvenes”.

Con respecto a cuáles son los factores de riesgo, resaltan los siguientes:

Los pacientes que presentan hígado graso, en general, no tienen síntomas y se pesquisa en el contexto de una ecografía abdominal o exámenes rutinarios de laboratorio. Sin embargo, es necesario descartar otras patologías hepáticas que se pueden manifestar de forma similar, como el virus hepatitis C y virus hepatitis B, entre otros. El diagnóstico oportuno es fundamental para una adecuado tratamiento y evitar la progresión a fibrosis hepática, cirrosis o cáncer al hígado. 

Es fundamental poder identificar a aquellos pacientes con hígado graso que puedan tener fibrosis, ya que es un factor de mal pronóstico. Es por ello que se utiliza una técnica de elastografía por Fibroscan. Esta herramienta permite medir o cuantificar el grado de fibrosis hepática y grasa que tiene un paciente, siendo una técnica no invasiva, rápida y reproducible que reemplaza, en muchos casos, la necesidad de la realización de biopsia hepática.

El especialista entrega las siguientes recomendaciones para prevenir:

  • Hacer ejercicio 150 a 200 minutos a la semana
  • Consumir diariamente frutas y verduras, idealmente de hoja verde
  • Ingerir carnes blancas o magras y bajas en grasas
  • Evitar azúcares, grasas y alcohol
  • Preferir alimentos integrales y cereales para obtener fibra, fundamental para el buen funcionamiento del tránsito intestinal

El manejo del hígado graso es multidisciplinario para lograr así, los objetivos antes descritos. El trabajo de nutricionistas y kinesiólogos permite la confección de un régimen alimentario adecuado para cada paciente y una rutina de ejercicios. En algunos casos, se requiere del apoyo de otras áreas como nutriología, diabetología y cirugía para optimizar el manejo de otras morbilidades y, eventualmente, hacer uso de otras herramientas farmacológicas o quirúrgicas.

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